La posición geopolítica que tiene México no es aprovechada por sus gobiernos para convertir al país en un nodo de prosperidad, innovación y desarrollo dentro de las cadenas globales de comercio. Esa ventaja estratégica no se ha traducido en bienestar para la mayoría de los mexicanos.
Quienes sí han capitalizado la posición de México como un punto estratégico de entrada, influencia y operación son regímenes autoritarios, como Rusia y China, y en menor medida Irán, además de las mafias transnacionales como la albanesa.
En el documento Alianzas en la sombra: potencias autoritarias y el nexo de la guerra híbrida en América Latina el Centro para el Estudio de la Democracia señala que el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación, entre otros, se conectan con redes transnacionales en las que se vinculan con proveedores chinos para traficar precursores químicos usados para drogas sintéticas, así como con estructuras de lavado y comercio ilícito.
En esta relación, de acuerdo con el Centro para el Estudio de la Democracia con sede en Bulgaria, aparecen los puertos de Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Ensenada como los principales puntos de entrada para precursores químicos y mercancías vinculadas a economías ilícitas.
Más no sólo los puertos resultan atractivos para el crimen organizado transnacional. México también dispone de corredores logísticos y zonas de comercio donde actividades legales e ilegales pueden mezclarse con facilidad, lo que facilita el lavado de dinero, el contrabando y las operaciones encubiertas.
El documento no trata a México solo como un país receptor, sino como uno donde convergen el comercio legal, el crimen organizado, la desinformación y operaciones de influencia. Lo delinea como un territorio especialmente vulnerable a la desinformación rusa, la infraestructura china para cadenas ilícitas, además del uso de redes criminales como soporte logístico.
El hallazgo del informe no es que México sea un actor pasivo. Es que su infraestructura comercial, financiera y logística se ha vuelto tan estratégica que sirve al mismo tiempo para la economía formal y para las economías en la sombra. La pregunta es si el Estado mexicano entiende esa realidad tan bien como quienes ya la están aprovechando.
Al margen
El informe describe cómo las redes criminales aprovechan infraestructura, corredores comerciales y vacíos institucionales para ampliar su influencia. El problema se vuelve más grave cuando esas redes logran establecer vínculos con estructuras de gobierno. Un ejemplo son las presuntas relaciones entre el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el Cártel de Sinaloa… y los casos podrían ser muchos más. Los hallazgos recientes del operativo Enjambre sugieren que la infiltración criminal en estructuras de gobierno está mucho más extendida de lo que las autoridades están dispuestas a reconocer.