Los dos 'Méxicos'

Ciudad de México /

La polarización en nuestro país es añeja. Inició durante la colonia, cuando los conquistadores se adueñaron de vidas y haciendas de los nativos de lo que en aquel entonces llamaron Nueva España. Han transcurrido más de 500 años desde aquellos lejanos tiempos. Hasta la fecha los pueblos originarios de estas tierras siguen marginados bajo el racista mote: indio pata rajada.

La independencia benefició a los españoles, a los criollos y a los potentados. Los pata rajada continuaron siendo explotados (¿esclavizados?) por los privilegiados. Durante la Revolución Mexicana los pata rajada fueron “carne de cañón”, tanto los del lado de los federales, como los de “la bola”.

Al término de la Revolución, los ganones fueron los oligarcas de siempre, aquellos que vivieron y se enriquecieron a la sombra del porfiriato. También sacaron raja los líderes de la bola, esa élite que hizo suyo el triunfo revolucionario. Para demostrar su poderío instauraron en 1929 el Partido Nacional Revolucionario (PNR por sus siglas en español). En 1946 nace el PRI, nieto del PNR, cuyos postulados dieron vida al slogan: democracia y justicia social, el cual, al cabo de más de 70 años de dictadura perfecta (dixit: Vargas Llosa) los mandamases (con honrosas excepciones) jamás honraron la democracia ni la justicia social. Eso sí, sumieron a millones de mexicanos en una profunda miseria mientras ellos y sus cofrades se enriquecían a costillas de los marginados.

Desde hace poco más de cinco siglos, el nuestro ha sido un país polarizado. Geográficamente es un solo territorio, socialmente es dos Méxicos, el de los que desde siempre se han beneficiado con sus recursos naturales y sus corruptelas, y los que desde siempre han sufrido vejaciones, explotación, discriminación y miseria. Este dos Méxicos desde hace años ha quedado plasmado en infinidad de documentos, libros, películas e historias. La extraordinaria novela Los de abajo, escrita en 1916 por Mariano Azuela, da cuenta de las vicisitudes de los pata rajada en el contexto de la Revolución Mexicana. Años después, en 1950, Luis Buñuel escribió y dirigió la película Los olvidados, una historia acerca de la miseria y eterno abandono en los suburbios de la Ciudad de México.

Ambos documentos demuestran el desamparo que históricamente ha prevalecido entre más de la mitad de los mexicanos, desamparo crónico que dio origen a los dos Mexicos, país polarizado donde prevalecen intereses ocultos que evitan su integración.

Jaime Marín

jaimemarinsr@jmarin.com

  • Jaime Marín
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