Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos

Ciudad de México /

Algunos personajes que han ocupado la presidencia de México después de terminada la revolución, han expresado frases que llegaron para quedarse. La que encabeza esta columna es una de tantas, se le atribuye a Álvaro Obregón. Ésta, se volvió clásica.

Cuando Álvaro Obregón inició su segundo mandato como presidente de México, otra de sus frases clásicas fue: “Voy a ser el presidente más honesto porque solo robaré con una mano” (recuérdese que Obregón era manco). Ésta, y… Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos, evidencian el cinismo que permea entre quienes han hecho de la corrupción su modus vivendi. Esta perversa práctica ha imperado en México durante décadas. Es un delito que se incubó en el seno del poder. Corroe a la sociedad. Ocasiona incalculables costos económicos que atentan contra los  intereses nacionales.

Las dos frases de Obregón evidencian la enorme incidencia de la corrupción que ha contaminado a México durante décadas. Perjudica todas las actividades productivas en su conjunto porque inhibe el desarrollo económico.

Durante los 80 años de predominio hegemónico del PRI, la corrupción adquirió carta de naturalización en nuestro país. Varios políticos priistas son autores de frases que tienen una notable connotación con esa mala práctica. A Carlos Hank González se le atribuye la siguiente: Un político pobre es un pobre político. Desde antes de Álvaro Obregón, la corrupción ha estado presente en el sector político. La frase de Hank González lo refrenda. Aquellos que querían enriquecerse sin esfuerzo alguno, encontraron en la polaca el camino para lograrlo. A la fecha, docenas de políticos de todos los colores compiten entre sí para ver quién se enriquece más pronto.

El general Salvador Cienfuegos fue detenido en Estados Unidos acusado de cuatro delitos: tres por narcotráfico y uno por lavado de dinero. La clase política y la opinión pública no daban crédito a la noticia. A partir de su aprehensión se han suscitado infinidad de comentarios al respecto. Algunos periodistas y la vox populi ya lo condenaron, dan por hecho que es culpable sin que hasta el momento haya sido juzgado. El general es inocente hasta que se compruebe lo contrario. Ben Balding, el fiscal gringo que lo acusa, todavía no ha presentado pruebas ni testigos de los delitos que le imputan. Es prematuro declararlo culpable.

Sin embargo, surge la suspicacia del famoso cañonazo de 50 mil pesos. Las organizaciones criminales tienen un enorme poder económico, han sobornado y continúan sobornando a docenas de funcionarios públicos de chico, mediano y alto calibre. Cienfuegos pudo haber caído en la tentación. De ser así, caería por tierra el mito del ejército incorrupto.

 

Colofón

Aquí en Jalisco, el covid-19 continúa haciendo de las suyas. La gente irresponsable no acata las reglas de control sanitario. Las reuniones grupales y no usar cubrebocas continúan. Está latente la posibilidad de activar el botón de emergencia. Ojalá no llegue ese momento. 


jaimemrinsr@jmarin.com

  • Jaime Marín
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