La vida para los migrantes cambió a partir de los ataques que se presentaron a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, es decir, hace un cuarto de siglo, porque se reforzaron las medidas de seguridad y se notaron áreas de oportunidad como la necesidad de tener contacto con las familias que se quedaron.
Las cifras oficiales indican que un total de siete migrantes de origen poblano fallecieron; sin embargo, en la realidad, pudieron ser mucho más. No se puede perder de vista que muchos migrantes trabajan con “papeles falsos”, es decir, que ocuparon identidades diferentes a alas suyas para poder laborar.
En su momento, la Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México dio a conocer que entre los connacionales que fallecieron, se encontraban los poblanos: Alicia Acevedo Carranza, originaria de Teziutlán; Leobardo López Pascual, nacido en San Pablo; Víctor Antonio Martínez Pastrana, de Tlachichuca; Antonio Meléndez y Juan Romero Orozco, nacidos en Acatlán de Osorio; así como los poblanos Antonio Javier Álvarez y Max Gómez.
Las ceremonias que se les realizaron en el lugar donde estaban las dos torres del complejo del WorldTrade Center en el Bajo Manhattan, de la ciudad de Nueva York, fueron más que merecidas y, de alguna manera, representan a quienes no pudieron ser identificados.
A 25 años de los ataques, entre ellos, dos aviones comerciales que impactaron en las Torres Gemelas del WorldTrade Center en Nueva York, la aeronave que golpeó el Pentágono en Virginia y un cuarto avión que cayó en un campo en Pensilvania tras la rebelión de los pasajeros, cambiaron al mundo y la realidad de los migrantes poblanos.
Ricardo Andrade Cerezo, presidente de la Fundación Pies Secos, explicó que, para los migrantes, el 11-S se tradujo en complicaciones para ingresar a Estados Unidos y las revisiones se multiplicaron; sin embargo, la población se dio cuenta de un punto clave: la comunicación con sus seres queridos del otro lado de la frontera estaba deteriorada.
Al final, la tragedia de hace 25 años confirmó que la vida puede cambiar en un segundo y que nunca es tarde para superar, por muy grandes que sean, las diferencias con los seres queridos.