Menores migrantes, víctimas de acoso

Puebla /

Los migrantes son víctimas de violaciones a sus derechos humanos y, entre ellos, los menores son los que están expuestos a acoso, tanto en la escuela, como en parques y hasta en áreas para hacer deportes.

El acoso contra un migrante se presenta cuando los comportamientos de grupos delictivos o de integrantes de la sociedad afectan a la dignidad de quienes están en busca de mejores condiciones de vida generando un entorno intimidatorio, hostil, degradante, humillante y ofensivo.

De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en el norte del continente americano que incluye a México y Estados Unidos, los menores migrantes están expuestos al acoso, a la violencia, a la explotación y los abusos tanto durante su travesía como en su lugar de destino.

El acoso no solo es por parte de los traficantes o de los tratantes de personas, ya que, en muchos casos, el fenómeno se presenta por parte de integrantes de la sociedad civil que, lejos de ser un apoyo, se convierten en agresores y generadores de violencia que se repite sin que puedan romperse los ciclos.

Los menores en situación de movilidad son acosados para que participen en actividades delictivas durante sus travesías; además, están expuestos a sufrir abusos físicos y sexuales como parte de los pagos que tienen que realizar para continuar su camino.

La situación es difícil para los menores quienes llegan a ser captados para la explotación antes de su partida, durante su travesía y hasta después de su llegada al destino. De manera adicional, los menores llegan a ser raptados por parte de grupos criminales con el objetivo de integrarlos a sus filas.

En los entornos de la sociedad civil, es decir, en parques, en escuelas y hasta en equipos de futbol, los menores migrantes pueden ser objeto de diferentes tipos de conductas de indiferencia, de agresiones y hasta de abuso.

Al final, lo más lamentable, es que la explotación de los menores puede estar organizada desde propios integrantes de la familia, hasta por amigos o por personas que se acercaron con una cara y terminaron siendo parte de una red de abusos. La situación es alarmante y requiere de un cambio social basado en el respeto.


  • Jaime Zambrano
  • Reportero de deportes
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