Un par de poblanas que partieron de Huauchinango, municipio ubicado en la Sierra Norte de la entidad, perdieron la vida en el desierto de Arizona en su intento por conquistar el llamado sueño americano.
Araceli Vázquez Salas y Mónica Luna Falcón querían mejorar sus condiciones de vida y las de sus familias; sin embargo, se quedaron en el intento. Junto a los restos de las dos poblanas estaban los cuerpos de otras cuatro personas que están en proceso de identificación, tres corresponden a mujeres y uno a un hombre.
De acuerdo con el Instituto Poblano de Atención al Migrante (IPAM), las dos mujeres originarias de Huauchinango viajaban en grupo y buscaban internarse a territorio de Estados Unidos de manera irregular.
Las autoridades forenses del país vecino del norte realizan el proceso de identificación del resto de las personas localizadas. La repatriación de los cuerpos de las poblanas es impulsada por el gobierno de Puebla y el Consulado de México en Estados Unidos y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).
El cruce por el desierto es uno de los más difíciles y en donde los migrante se ponen en mayor riesgo.
De acuerdo con migrantes que contrataron a los llamados coyotes o polleros, quienes en realidad forman parte de grupos delictivos para traficar con personas, el cruce de manera irregular por la frontera norte de México y el paso por el desierto de Arizona puede superar los 300 mil pesos.
En muchas ocasiones, los polleros solicitan unos 160 mil pesos para comenzar el proceso de cruce irregular y cuando trasladan a los migrantes hasta alguna casa de seguridad en territorio norteamericano, solicitan otros 100 mil y hasta 200 mil pesos. En caso de que las familias no depositen la nueva cuota, las personas en busca del sueño americano son retenidas.
En diferentes ocasiones, los coyotes, tras recibir el dinero o cuando están en riesgo de ser descubiertos, abandonan a los migrantes en condiciones extremas. Las muertes de Araceli y Mónica duelen y, sin duda, deben traducirse en un llamado de atención para todos los sectores de la sociedad con el objetivo de que el caso no se repita; sin embargo, la salida de poblanos que quieren cumplir sueños continúa.