El Mundial de Futbol 2026 comenzó y, al menos, durante la mañana y tarde del 11 de junio, los problemas de fronteras y nacionalidades se olvidaron porque se recordó que la pasión por el balón supera fronteras.
Dentro de la Fan Zone que se instaló en el Zócalo de Puebla y a los alrededores, mujeres y hombres de diferentes nacionalidades se olvidaron de su lugar de origen y se unieron con el objetivo de apoyar a un país que les abrió las puertas para trabajar, estudiar y hasta para formar una familia.
Rui Machalele, quien nació en África, aseguró que ya adquirió la nacionalidad mexicana; además, en este país, se enamoró, conoció al amor de su vida y se convirtió en padre, por lo que, está agradecido.
Machalele destacó la importancia de superar las fronteras y de que todas las personas se unan en torno al futbol, un deporte que permite despertar la ilusión y, al mismo tiempo, superar las barreras.
Parafraseando a Chávela Vargas, los mexicanos y, los habitantes del mundo, nacen donde quieren, ante lo cual, las barreras establecidas por el lugar de nacimiento de una persona deben superarse.
Mateo Haus, aficionado de Alemania, explicó que se encuentra en México por segunda ocasión y expresó que le sorprende la pasión con la que en Puebla se siguió la inauguración del Mundial.
Aseguró que en su país, sus compatriotas apoyan a su selección; sin embargo, en el Zócalo de Puebla se desbordó la pasión y el partido del combinado que dirige Javier “El Vasco” Aguirre, se convirtió en una fiesta.
Por su parte, turistas brasileños coincidieron en que los partidos de futbol, más allá, de enfrentar a dos equipos, son espacios para que la población se una y deje atrás las diferencias y las nacionalidades.
Los cariocas recuerdan que en los Mundiales de 1970 y de 1986, México expresó su respaldo a la selección de Brasil, por ello, cada que juega el combinado azteca, se establece una conexión de apoyo.
En conclusión, el Mundial de Futbol 2026 no puede ser una barrera para dejar de analizar los problemas de movilidad, sino un camino para establecer nuevas relaciones y para recordar que el respeto a los derechos es una prioridad sin que importe el lugar de nacimiento de la persona.