En el tráfico de personas desde México a Estados Unidos, la presencia de redes delictivas es una realidad que se traduce en ganancias económicas y de poder para determinados actores.
La situación de violaciones a los derechos humanos requiere acciones contundentes que permitan una desarticulación de los grupos delictivos y el ataque a las fuentes de financiamiento.
Karina N., una mujer de 37 años, se entregó el 19 de agosto a las autoridades de Estados Unidos y reconoció que formaba parte de una red dedicada a transportar a personas de forma irregular en vagones de trenes.
La red delictiva está relacionada con la muerte de siete personas que eran ocultadas en un contenedor de tren, caso lamentable que ocurrió el mes de mayo de este año en territorio texano.
El caso generó enojo entre las comunidades migrantes y la población en general luego de que se descubrió que las siete personas fallecieron por asfixia y golpe de calor extremo después de quedar encerrados durante horas dentro de un contenedor de un tren de carga de Union Pacific.
La red en la que participaban de forma directa 11 personas, hasta antes de las múltiples muertes registradas en el tren, habría operado durante aproximadamente tres años y utilizaba trenes de carga para esconder a los migrantes.
Los cobros que el grupo delictivo realizaba por trasladar a cada migrante, desde Centroamérica o desde México hasta Estados Unidos, podían alcanzar los 10 mil dólares, unos 170 mil pesos a un tipo de cambio de 17 pesos por dólar. En algunos casos, el costo aumentaba de acuerdo con las dificultades que se tenían para realizar los cruces y para mantener a los migrantes en casas de seguridad.
Tras entregarse a las autoridades Karina N. enfrenta cargos de conspiración para transportar inmigrantes indocumentados con resultado de muerte y un cargo de complicidad en el transporte de inmigrantes indocumentados con resultado de muerte. En caso de que algún tribunal federal la declare culpable, la sentencia podría alcanzar cadena perpetua. La mujer de 37 años era uno de los rostros de la red delictiva dedicada al contrabando de seres humanos; sin embargo, el engranaje que se está descubriendo es mayor.