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2023

Javier García Bejos

El domingo pasado la elección acomodó el escenario político rumbo al 2023 en el Estado de México. Con una alta participación ciudadana y sin mayores contratiempos, asistimos a unos comicios inéditos por muchos factores: el carácter plebiscitario, a favor o en contra del presidente, las alianzas electorales y la marca de la violencia o la injerencia de grupos criminales estuvieron presentes durante el proceso.

Los mítines de la alianza eran inexplicablemente complejos: ver a figuras del PRI, PAN y PRD juntos arengando al mismo candidato y con las banderas de los tres partidos ondeando en las explanadas y caminatas, contrastaban con la maquinaria de la aplanadora electoral de MORENA, que encontró en el oriente del Estado los votos que necesitaba para, como sucedió en la Ciudad de México, partir al estado en dos.

Los municipios de la alianza, donde marcadamente el PRI ganó donde siempre y el PAN también, anuncian lo que será la madre de todas las elecciones en el 2023, donde de entrada se tendrá que tejer una coalición de todos contra Morena si es que se quieren tener posibilidades. La nueva conformación de la Cámara de Diputados local será una herramienta que dará gobernabilidad a Alfredo del Mazo, y con ello afrontar el reto de hacer mucha política para borrar la frontera que se dibujó en la elección y darle cohesión y unidad al estado.

Las lecciones del domingo son políticamente poderosas, desde la derrota de Juan Zepeda en Neza, en una elección terciada, la casi desaparición del PRD, el Verde que se anota a preservar su registro con más de 350 mil votos en una elección sin alianzas, consolidando su presencia política en el estado, Movimiento Ciudadano en crecimiento, el PRI, siendo el PRI donde siempre ha sido y el PAN con Vargas al frente, recibiendo el voto de confianza unánime en Huixquilucan.

Los triunfos de Raymundo Martínez en Toluca y la abultada votación para Ana Lilia Herrera, la enésima victoria de Mario Santana, la irrupción de Romina y el triunfo de Cerqueda, demuestran que en mucho, durante los siguientes meses veremos mucha política por todos lados. Lo esencial ahora, para la alianza, será convertir lo electoral en un éxito administrativo en cada municipio y distrito ganado, y para Morena, construir gobiernos locales con capacidades reales de gobierno.

Rumbo al 2023, nadie debe equivocarse, el gobernador no permitirá que nada ni nadie esté por encima de la gobernabilidad y la unidad del estado, pero tendrá el reto adicional de atemperar las aguas, encontrar sosiego político y alentar el diálogo generoso en el camino que ha iniciado ya; la sucesión del 23 en lo que será la batalla política más importante de la década. Al tiempo.

Javier García Bejos


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