A Juanito no le gusta ir a la escuela

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

Siempre que pensamos en los niños que trabajan, lo hacemos tratando de imaginar que ese mundo no existe, o que esa atrocidad es lejana y que afortunadamente no son nuestros hijos los que están sufriendo. Pero por desgracia, en el mundo existen 168 millones de razones para reflexionar sobre el trabajo infantil, un flagelo que lastima profundamente a las sociedades por el dolor que causa en el presente, pero fundamentalmente por lo que significa hacia el futuro.

Trabajar, definitivamente no es cosa de niños; por ejemplo, en el campo las extenuantes jornadas inician cuando falta mano de obra y se justifica que falten los niños a clases. En cambio, ellos trabajan sin parar más de 15 horas, cargando a veces hasta el doble de su peso, manipulando fertilizantes tóxicos y moviendo herramientas o maquinaria pesada que los lastima físicamente. En el entorno familiar, y a veces dentro de la misma comunidad, el trabajo infantil agrícola es muy difícil de asimilar.

Por otro lado, el trabajo en la ciudad es probablemente menos físico, pero conlleva otros riesgos y otro nivel de explotación; el abuso y la marginación de los niños que trabajan en la calle prácticamente imposibilitan su desarrollo en el futuro. Lejos de la escuela, de un entorno familiar favorable y de una convivencia sana, la historia del trabajo infantil es una que nos lastima, pero sobre todo es una que exige la reflexión y la acción de gobiernos y sociedad por igual.

Durante el gobierno del Dr. Eruviel Ávila, en el Estado de México han sido rescatados del trabajo infantil más de 66 mil niñas y niños, y somos uno de los estados con una de las menores prevalencias de este problema, gracias a que tenemos la quinta tasa más baja de ocupación infantil.

Sin embargo, el gobierno del Estado de México está decidido en erradicar completamente este problema, y por ello el Gobernador instruyó que todas las entidades públicas pusiéramos el ejemplo. De aquí al 2017, todas las instancias gubernamentales y los municipios habremos de certificarnos con el Distintivo "México Sin Trabajo Infantil", política pública impulsada por el Presidente Enrique Peña Nieto para que México logre avanzar en esta materia, una causa mundial en la que nuestro país está profundamente comprometido.

Para abatir esta problemática, la esfera cultural y la participación social son fundamentales; en ocasiones, cuando hemos realizado visitas de inspección en el campo por ejemplo, me he encontrado con argumentos que utilizan los padres para justificar el trabajo de sus hijos. Una vez, en una comunidad productora de flores, le pregunté a Doña Refugio por la edad de sus hijos y si estaban o no asistiendo a clases. Me respondió que el negocio familiar estaba creciendo y que la verdad no veía el sentido de que fueran a primaria y secundaria; es más, me dijo: "a Juanito no le gusta ir a la escuela".

La historia de Juanito es la misma para miles de niños que de repente pierden la oportunidad de crecer, que desgraciadamente empiezan a trabajar y una vez que inician, resulta complicado que regresen a la escuela. Debemos poner fin a esa realidad; si logramos hacer conciencia sobre este tema, al final del día podremos evaluar cómo participar en esta tarea de todos, por el bien de todos.

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS