Camino al “nuevo normal”

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

Quién diría. La nueva guerra mundial es contra un microscópico virus que ha cerrado al mundo. De repente se paralizó todo, y toda la conversación en las redes sociales y los noticieros tienen que ver con el COVID-19; se acabaron los deportes, las olimpiadas quedaron pospuestas y los estrenos de nuevas películas serán para mejor momento. Los niños se ocupan utilizando sus distintos métodos de conexión, juego y estudio, mientras otros buscamos entender el mundo del trabajo a distancia. La sorpresa de este episodio está en la capacidad que ha tenido de regresarnos a un plano de incertidumbre que en generaciones quizás no habíamos vivido.

Una cosa son las crisis económicas, y otra distinta es el virus amenazando tu salud, más una crisis económica, más el miedo natural que generan estos momentos tan complicados. Y ahí, el reto principal de nuestros días; cómo nos vamos a adaptar al nuevo entorno, cómo vamos a ejercer liderazgo en empresas, en el gobierno o en nuestra familia y cómo podemos tener respuesta a tantas preguntas que están surgiendo y que sencillamente vale más aceptar que no podemos responder. Aún no sabemos qué haremos para que este escenario incierto no sea una condena para nuestra economía o el bienestar de quienes nos rodean, ni cómo defenderemos los valores que hemos pretendido arropar desde cualquier cancha, en donde las causas comunes nos mueven.

Las respuestas no serán simples, pero empiezan reconociendo con toda humildad que hoy nadie tiene la mejor respuesta y que lo que está sucediendo nos arroja a un momento de crisis en donde primero tenemos que afrontar la emergencia, pensando en alternativas y en visiones que quizás nunca antes consideramos. El éxodo que hemos hecho a nuestros hogares son hoy el epicentro del eje de balance de nuestra vida y decisiones, y por eso, tras la humildad de no tener todas las respuestas, hay que enfrentar que tampoco queremos hacer todas las preguntas; al final lo que estamos buscando es una señal que le dé sentido al tiempo que tendremos que pasar esperando entre la incertidumbre y la vacuna.

Mientras, lo único cierto es que todo habrá cambiado de manera definitiva, y el “nuevo normal” será una combinación del mundo anterior y el próximo, donde desgraciadamente, tendremos que empezar de nuevo por lo básico; si algo dejará este virus, además de pérdidas humanas, será más pobreza y desigualdad. Si algo revelará este virus es que sobrevivirán los más fuertes y sufrirán menos los países más preparados y con más recursos. Así, el mundo continuará luego de esta emergencia, pero algo se habrá quedado tatuado para el mañana: el recordatorio de la fragilidad de nuestra especie que ha quedado secuestrada por un virus.

Dependerá de cada quien aprender la lección, entender cómo reaccionamos ante estos profundos cambios y cómo hacemos para adaptarnos. El porvenir dependerá otra vez de la evolución que seamos capaces de generar en nuestro entorno, y de allí, esperemos, salir fortalecidos y con la enseñanza aprendida. Ojalá y el nuevo normal se alimente de profundas reflexiones y sea reflejo de enmendar errores, de construir mejor y de tomar otra oportunidad para ver solidariamente por todos, para todos, en cada lugar del planeta.

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