Competencia para crecer

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Ciudad de México /

En un sector tan estratégico como es el energético, México puede y debe aprovechar las opciones de crecimiento que ofrece la participación del sector privado. Sin duda, la industria de nuestro país debe ser vista como una fuente de competitividad; las alianzas entre empresas y también hay que decirlo, con el sector público, permiten contar con energía barata, limpia y confiable. Con esto en mente, si aspiramos a alcanzar un crecimiento económico sostenido y queremos apostarle a la eficiencia, entonces la Iniciativa Privada debe ser un actor principal para poder garantizar nuestra seguridad energética.

Con la apertura de los últimos años, en el rubro de hidrocarburos se han generado buenas noticias tanto en exploración como en los puntos finales de venta. El tener mayores opciones para la ciudadanía siempre va a ser buena noticia, tomando en cuenta que necesitamos que PEMEX invierta de manera inteligente en donde tiene ventajas estratégicas. En todo lo demás, el trabajar en equipo con las empresas se refleja en beneficios para las empresas, para los consumidores finales y para las finanzas públicas del país.

En materia eléctrica, la participación de la Iniciativa Privada debe acelerarse para generar la electricidad que el país necesita. Por ejemplo, si se quiere mantener la tasa de crecimiento en el consumo de energía eléctrica en México, se necesitarán alrededor de un billón de pesos de inversión durante este sexenio; no hay forma en que se cubra la demanda por energía eléctrica si no se le abre paso a la participación de empresas innovadoras que quieren aportar al desarrollo nacional.

Sobre lo anterior, el gobierno ha dicho que la mancuerna con la industria es necesaria para que el país cuente con la energía que necesita. Para que México avance con rumbo en esta materia fundamental para el desarrollo, todos los actores interesados pueden y deben caber en los proyectos. Ahora, también es importante decirlo, sería deseable que no existieran límites a la participación que promueve la innovación, y al final, provoca que el consumidor final enfrente precios más bajos y cuente con fuentes de energía más limpias y confiables.

Pensando en que prácticamente se ha ido el primer año de gobierno de la administración del presidente López Obrador, no hay tiempo que perder para que el sector energético agarre tracción y avance en el sentido que México necesita. Para eso, el involucramiento de la industria es fundamental, ya que sin ella será imposible cubrir las necesidades del país, tanto de empresas como de la ciudadanía. Espero que, poco a poco, podamos entender que México tiene todas las herramientas para desarrollar mecanismos novedosos de participación privada, así como la tecnología de punta para explotarla, con miras en ser un país competitivo que genera las condiciones para atraer inversiones, generar empleos y consolidar su industria energética.

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