Cosas simples

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Ciudad de México /

El aislamiento nos regresó a nuestra casa. De repente, nuestras costumbres de estar en el ritmo frenético cambiaron y hemos tenido que acostumbrarnos a hacer las cosas de otra manera. Gracias a la tecnología, hemos podido estar en contacto con nuestra familia y amigos y hemos podido trabajar y estudiar; luego de varias semanas,también hemos empezado a extrañar cosas simples y cotidianas. En estas semanas, hemos notado la ausencia de algunas cosas a las que estábamos acostumbrados.

Por ejemplo, qué tal estás semanas en que no hemos podido ver un partido en vivo de fútbol, con la liga que no se juega más y la Champions League en pausa. Tampoco hay torneos de tenis, la Fórmula 1 está suspendida y el béisbol, cuya temporada prometía, sencillamente no pudo empezar. Qué importantes son nuestras aficiones, nuestra costumbre de ir al estadio de vez en vez, juntarnos en casa a ver un partido y hasta acomodar la agenda un martes para ver el mejor fútbol del mundo. Esas cosas simples, los deportes en vivo, nos recuerdan mucho algo fundamental en la vida de las personas y esa necesidad de pertenencia que nos aficiona a cosas que nos dan gustos distintos a los éxitos propios; necesitamos esostriunfos de nuestros equipos, y que en estos días extrañamos más que nunca.

Los retos del confinamiento y lo que ha pasado en el mundo a partir de la pandemia detuvieron la velocidad de nuestra forma de vida, y nos hacen reflexionar sobre las nuevas cosas que están a la mano. Tenemos tiempo para repasar nuestros libros, aprender otras cosas, revisar nuestros pendientes más olvidados y por qué no, pensar sobre las características que tendrá este nuevo mundo. Esperemos que esta nueva regla que ha surgido, la del distanciamiento social, sea transitoria, porque las personas queremos salir, juntarnos, visitarnos, abrazarnos, convivir, reír y bailar.

No podemos ignorar que el aislamiento momentáneo nos ha llevado a un obligado reencuentro con nosotros mismos. En estos días de incertidumbre, no solo pensamos sobre qué pasará en el futuro, sino que añoramos las cosas simples, las que siempre estaban, las que queremos que vuelvan a estar pronto en nuestras vidas. Quizás la mayoría de ellas solo sirvan de entretenimiento o distracción para algunos, pero para otros, son los elementos que hacen que las semanas y los meses se disfruten con más intensidad.

Hay que aprovechar entonces este paréntesis, y en este viaje desde nuestra casa, aprendamos la lección que nos ha dado este tiempo. Posteriormente, cuando regresemos a estar juntos, tenemos que procurar hacerlo mejor y entonces volver a darle el valor que tiene, tan grande y simple, a un abrazo, un baile o una reunión llena de risas. Volveremos a encontrarle el sentido a celebrar un gol, caminar en la calle, comprar un chicharrón, ir al cine o, simplemente, saber que teníamos muchas razones para estar contentos, y quizás, se nos habían olvidado.


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