De la A la Z

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

En mis años como funcionario, nada me dio más gusto que ver cómo la planeación, evaluación y ejecución de muchos programas brindaron frutos para millones de personas. Al final, recordé que mucho de lo que me atrajo al servicio público fue ser testigo de historias; al final, nuestro andar tiene que ver con todo lo que hacemos o no hacemos por México. Fuera de toda controversia, considero que estamos en un buen momento para considerar hacia dónde estamos caminando con esta política social, respecto a los cambios que estamos viviendo un día sí y el otro también.

De nada sirve el pensar en “qué hubiera pasado”, y la verdad es que estamos atravesando por un momento definitorio para la política social. No ha sido fácil; llevamos mínimo 30 años de negociaciones, declaraciones y decretos que definieron el camino para la institucionalización de uno de los mayores retos de México: reducir la pobreza y la marginación. Sin embargo, diversas fuentes han manifestado que, más allá de intenciones y discursos, nuestro país no puede darse el lujo de pasar el tiempo para romper esquemas y traducir intenciones en ocurrencias.

Después de lo ocurrido el primero de julio de 2018, mucho se especuló sobre el estado no solo de la economía nacional, sino de los programas sociales creados y/o modificados por la administración federal. De la construcción de capacidades, pasamos a la transferencia de recursos con lo que ello conlleva; en mi experiencia, recuerdo cuando visité Lerdo, municipio de Veracruz, y atestigüé lo que muchas personas me habían contado: de nada sirve la planeación o los deseos, cuando hay millones de mexicanos que no pueden ser parte de lo que tú y yo estamos viviendo.

Ese pensamiento se me quedó grabado, y por eso expreso lo que considero que está detrás de esa sensación, al menos para los que vivimos en los centros metropolitanos y en espacial en la capital, caótica y cautivadora a la vez. ¿Cuándo fue la última vez que caminaste por el Parque México sin sentir la necesidad de cuidarte la espalda? ¿Después de la rodada de los domingos, cómo garantizamos la seguridad de chicos y grandes en Reforma? Al final son millones de frases, historias y realidades, pero, en un día, todo lo que construyes puede voltearse al abrir y cerrar los ojos. Yo, en lo personal, estoy francamente harto que las circunstancias dicten las historias que con ahínco y dedicación hemos construido a lo largo de los años.

México vibra y se construye todos los días por esas voces que reclaman oportunidades. No se vale que se queden en noticias o que la clase política las utilice en un juego inútil y efímero; o empezamos a construir soluciones para todos, o lamentablemente vamos a ser una fábrica de sueños inconclusos en donde las historias de superación se convirtieron en narraciones de lugares comunes, tribulaciones o construcciones de historias efímeras.

Como en muchas cosas de la agenda pública, y en general de la vida, nada está escrito. Sin embargo, yo espero que la buena vibra se traduzca en felicidad, las historias en oportunidades de estrechamiento y las sonrisas en momentos para atesorar todos los días. Ya lo he dicho muchas veces: no estamos en la condición para escondernos y dar la vuelta. México necesita, exige y demanda nuestra mayor determinación e interés. Lo siento por los que quieren vernos caer y pensar que podemos estar peor; yo creo en nosotros y su gente. Hay que ponernos las pilas y avanzar de una vez por todas.

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS