Día mundial de la Salud

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Ciudad de México /


No hay nada más importante para el ser humano, junto con la alimentación y la educación, que tener fácil acceso a servicios de salud de calidad. En la historia, innumerables inventos y mejoras tecnológicas se lograron justamente en la búsqueda de mejores estándares para las personas; tan solo durante el siglo XX, la esperanza de vida promedio fue más que duplicada. En este sentido, en el marco del Día Mundial de la Salud conmemorado ayer, los países debemos redoblar esfuerzos para alcanzar una cobertura universal que transforme la vida de millones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) fue establecida un 7 de abril de 1948, y desde su creación, ha buscado cerrar las brechas que existen en torno a la prevención y tratamiento de enfermedades. Sin embargo, a 70 años de distancia, el contexto geográfico aún juega un rol importante a la hora de acceder a clínicas y hospitales, y de acuerdo a cifras de la organización, tres de cada 10 personas no tienen acceso a la atención médica por motivos financieros.

Por ello, para la celebración de este año, la OMS está haciendo un llamado para que los países emprendan acciones más concretas en la consecución de una salud de calidad para todos, recordando los compromisos adquiridos hace tres años en el marco de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible. En particular, los avances que se experimentaron en los últimos 100 años deben acelerarse en las regiones que cuentan con una mayor morbilidad.

En México, podemos destacar que si bien persisten retos palpables sobre este tema, sobre todo en el ámbito rural, también es cierto que se han reducido enormemente las brechas que prevalecieron durante el siglo pasado. Contra los 33 años de esperanza de vida promedio hace 100 años, en 2015 la esperanza de vida en nuestra país llegó a 77 años. Además, la carencia relativa a este derecho se ha reducido en dos terceras partes desde el 2000.

Hacia el 2030, fecha clave en la agenda construida por las Naciones Unidas, será importante reforzar la inversión hecha en infraestructura médica. Asimismo, la prevención jugará un papel fundamental para reducir los índices de enfermedades crónicas, que además de mermar la calidad de vida de los afectados, implica un gasto público que a la larga será insostenible. Estamos muy a tiempo de plantear una agenda pública que garantice la salud universal, pero para ello, debemos trabajar sobre nuestras propias desigualdades regionales y actuar responsablemente para que las generaciones futuras vivan en un mundo donde estar alejado de clínicas y hospitales no sea una opción.

@jgarciabejos

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