El dilema de la caravana

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

A unos días de la elección intermedia en Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha vuelto a la carga viendo hacia el sur; el sur proveedor de “bad hombres”, delincuentes y terroristas que quieren llegar a su país y que, en esta ocasión, dice, no podrán hacerlo. Mientras él mantiene este discurso, Chiapas se ha vuelto el escenario donde diariamente miles de centroamericanos huyen de las condiciones de vida en sus naciones y buscan rifársela en el norte. Familias enteras han cruzado la frontera sur de México y por cualquier medio buscan llegar a la frontera norte.

En esta ocasión particular, se organizaron caravanas que literalmente irrumpieron en México. Entonces, Trump trasladó a la frontera con nuestro país la responsabilidad de detener el flujo de estas caravanas, en contra de lo que nosotros también defendemos: el tránsito hacia el norte es inevitable y los derechos humanos de cualquier persona deben estar garantizados. No hay, pues, seres humanos ilegales; lo que es relevante ahora es calibrar el discurso frente a esta modalidad que está generando tanta tensión. Inclusive, el presidente norteamericano ha instruido el despliegue en la frontera del ejército de los Estados Unidos.

Si bien hace 10 días el presidente Enrique Peña Nieto lanzaba el programa “Estás en tu casa”, buscando regularizar la situación de los migrantes en nuestro país y apoyarlos en salud, trabajo y educación, también ha destacado en estas fechas las diversas muestras de generosidad con los centroamericanos. Más allá de controversias, muchas mexicanas y mexicanos han tendido la mano y demostrado que en México hay personas que defienden la dignidad humana.

En contraste con esta posición, el mandatario del norte amenazó con eliminar el derecho de la ciudadanía por nacimiento, algo francamente inaudito en un país que ha evolucionado y progresado gracias al trabajo y acoplamiento de millones de migrantes provenientes de todos los continentes del planeta. Frente a ello, Barack Obama respondió en un evento, atinadamente, que está en la gente decidir, al salir a votar, si quiere unirse para trabajar por el futuro, sin importar cuál es su apellido o país de origen. Ante las recientes victorias de candidatos que prefieren aislarse del escenario mundial, resulta esperanzador escuchar a un verdadero líder que defiende valores necesarios para superar los obstáculos frente a nosotros.

Nadie puede juzgar la decisión de una familia de salir adelante y buscar nuevas oportunidades. Esa es una realidad. Ahora, frente al discurso de odio que busca mantener una dinámica perversa al norte, México tiene la responsabilidad de cuidar dos frentes: regularizar a las personas que decidan quedarse, y garantizar que los derechos humanos de los miembros de la caravana sean respetados en todo momento. Lo que pase al momento de llegar a Estados Unidos va más allá de nuestro control, pero lo que sí podemos decidir es ser congruentes con lo que se ha defendido, cuando se ha tratado de nuestros paisanos, durante varias décadas.

@jgarciabejos

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS