El final del túnel

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Estado de México /

A un año de los primeros contagios y el primer fallecido en México por COVID, luego de una ineficiente estrategia para contener la pandemia, que ha cobrado la vida de cientos de miles de mexicanos y la dramática caída de la economía y el empleo, la ciencia se ha abierto paso y las vacunas pronto estarán disponibles de forma masiva y con ello, el avance científico y tecnológico podrá mitigar un poco esta pesadilla

Desafortunadamente, la lógica que ha imperado es la del capitalismo más salvaje que ha dado prerrogativas a los países desarrollados quienes han gozado del acceso masivo a las vacunas, mientras la ONU y los demás luchamos por encontrar abasto y diseñar procedimientos masivos de vacunación.

Chile ha dado cátedra sobre cómo hacerlo; en México la tendencia diaria es de más de 300 mil vacunados diarios. En ese sentido y por el bien del sistema de salud mexicano, el gobierno debería favorecer la inmediata vacunación de médicos y enfermeras del sector privado y de los maestros a fin de reiniciar las clases cuanto antes.

El rostro de los adultos mayores recibiendo la inoculación es una luz que resulta fundamental en esta coyuntura, pero el optimismo empieza a alimentarse de hechos que son poderosos en toda dimensión: Biden en 60 días de gobierno ha vacunado a 100 millones de personas y ha anunciado que en los siguientes meses la totalidad de su población habrá sido protegida.

Junto con el paquete fiscal que acaba de anunciar, el más grande de cualquier economía en la historia, el consumo de las familias será la clave en la recuperación económica que vendrá acompañada de viajes, de empleos y, por ende, habrá de empujar a la economía mexicana para alcanzar un crecimiento estimado cercano a un 5% del PIB.

En medio de un momento de señales mixtas que se han traducido en incertidumbre para las inversiones, que se han detenido ya por varios trimestres, la economía de México será la gran beneficiada de la expansión que vendrá en Estados Unidos. Nuestra economía se ha mostrado resiliente y ha soportado ajustes en variables clave que antes habían fincado estabilidad en el país, particularmente hablando de leyes y acuerdos institucionales, como el eléctrico que de manera súbita ha detonado una nueva cruzada ideológica por la soberanía energética.

Sin embargo, a nivel macroeconómico la autonomía del Banco de México y el ultraliberal manejo de la hacienda pública que no ha contemplado ajustes fiscales para rescatar y estimular a la economía, han sentado las bases para este impasse encuentre una salida de emergencia externa y repentina en la eficacia de Biden para gobernar.

Al final del túnel ya hay luz, ya existen más certezas que dudas, ya hay posibilidades serias de superar el trance del año qué cambio todo. Como en cualquier crisis, siempre hay posibilidades de salir fortalecidos, y en México, me parece que nos es urgente a todos recobrar la capacidad de construir confianza, de recobrar una narrativa positiva, de entender el entorno más allá del ruido de la polarización y hacer lo que mejor hacemos los mexicanos, convertir las adversidades momentáneas en razones para salir adelante juntos.

Javier García Bejos

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