El legado que permanece

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Ciudad de México /

Sin duda muchos de los avances que ha tenido la política social en nuestro país tienen que ver con lo que se ha impulsado en el Estado de México durante la administración del presidente Peña Nieto. Desde la expansión del Programa Comedores Comunitarios, los encuentros sostenidos con las vocales de Prospera, la implementación de estrategias para el fortalecimiento de la cohesión social y hasta la atención en los municipios afectados ante los sismos de septiembre de 2017, la Sedesol puso siempre por delante el bienestar de los mexiquenses. 


Como base de todo lo alcanzado está el esfuerzo que se realizó para ampliar la cobertura en el estado. Tan solo en 2018, la inversión de los programas de Sedesol y los recursos provenientes del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, que permitió la construcción de más de 55 mil obras en seis años, superaron los 19 mil millones de pesos beneficiando a al menos seis millones de personas, donde una de cada tres vive en territorio mexiquense. Para dimensionar la magnitud del compromiso de esta administración con la entidad, el monto invertido en este año fue 58% superior a lo ejecutado en 2013, mientras que el número de beneficiarios aumentó 13% en el mismo periodo. 


En el combate contra el hambre, destacó la manera en que los Comedores Comunitarios se posicionaron como espacios esenciales para los municipios, en donde el acceso a una alimentación digna y el fortalecimiento de la cohesión social coexisten y empoderan a la ciudadanía. Además de establecer 2 mil espacios en 119 municipios para la atención de 200 mil personas; durante 2018 se impulsó un programa de reequipamiento por 97 millones de pesos, incrementando la capacidad operativa de los comedores para que puedan servir a la población por más tiempo. Asimismo se desarrollaron proyectos como “Leer Te Incluye” para fomentar la lectura entre los beneficiarios, y la iniciativa de Huertos Comunitarios, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. 


Otro pilar fundamental fue el empoderamiento de las mujeres mexiquenses. Como en ningún otro lugar, Prospera creció y llegó a la vida de más de 3 millones de mexiquenses y sus familias. Asimismo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas se lanzó el piloto “Unidas Podemos”, estrategia que busca empoderar a niñas y adolescentes a través de talleres sobre el cuidado de la salud, concientización sobre la violencia de género y desarrollo académico. 

 
Finalmente vale la pena hacer una mención especial sobre lo ocurrido después de los sismos de 2017. Juntos, el gobierno de la República y el gobierno encabezado por Alfredo Del Mazo, evitamos una crisis humanitaria en los municipios mexiquenses, entregando agua y alimento a través de los Comedores Comunitarios, Diconsa y Liconsa. 

 
De manera particular recuerdo el recorrido que hicimos en Malinalco y Tenancingo, en donde platicamos con los habitantes y presenciamos la solidaridad que permitió ponernos de pie de manera inmediata.
En estos años los programas, estrategias y acciones emprendidas se conjugaron con las ganas de salir adelante y la voluntad para avanzar. 

Así, entre 2010 y 2016, el Estado de México fue la entidad que más redujo las carencias por rezago educativo, acceso a servicios de salud y acceso a la alimentación, en términos absolutos. Pensando en el futuro, estoy seguro que, si los mexiquenses nos mantenemos unidos y trabajamos día con día para construir comunidades más resilientes entonces tendremos la posibilidad de seguir esta trayectoria que se reflejará en un estado más fuerte para nuestros hijos.

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