El proyecto europeo está a salvo

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Estado de México /

Oficialmente esta semana concluyó una era para Alemania, la de su consolidación como la primer potencia europea y eje rector de la economía, la política y los valores que definen el quehacer en el hemisferio occidental. En las elecciones del 26 de septiembre de este año, los alemanes decidieron optar por la continuidad y sus representantes han formado un nuevo gobierno que da señales de ello.

El socialdemócrata Olaf Scholz, nuevo canciller, ha formado un gobierno de coalición tripartita en el que ha congregado a los socialdemócratas (SPD) y a los verdes y liberales (FDP) relegando a los democristianos, el partido de Merkel, a un segundo plano después de 16 años de hegemonía.

La transición del poder en Alemania se ha dado sin grandes sobresaltos y el mensaje que ha dado a los alemanes, a Europa y al mundo, resalta los valores de la integración del proyecto europeo, del que el país germano es uno de sus pilares más sólidos, sobre todo después de la salida del Reino Unido.

Se trata pues, de un gobierno de continuidad con tintes progresistas que busca mantener a salvo al bloque económico y a su vez acelerar los cambios sociales, políticos y medio ambientales que necesita el mundo, al menos así lo ha planteado en el discurso el nuevo gobierno alemán, que ni tardo ni perezoso, ya se ha puesto en contacto con los principales líderes de su continente y del mundo para establecer que Alemania, sigue ahí, y el proyecto Europeo también.

Esto es fundamental puesto que la crisis de los sistemas democráticos a nivel mundial ha golpeado severamente en la confianza de la ciudadanía y la pandemia con su respectiva crisis, así como los movimientos de ultraderecha que empiezan a pulular en Europa y en otras latitudes, son una señal de amenaza para las naciones, no solo de Europa, sino de todo el mundo.

Para bien o para mal, en muchos sentidos, lo que pase en el llamado viejo continente tiene repercusiones en todo el mundo, por ello, con todo y sus bemoles, es importante que las potencias europeas mantengan la cordura y luchen por la democracia.

Alemania, especialmente, tiene una historia particular que estoy seguro muchos no quieren volver a experimentar. Las pulsiones del autoritarismo están latentes aquí y allá, por ello es fundamental que persista un mensaje unificador y de integración, no de odio ni separación.

Celebro que Alemania ponga el ejemplo y la ruta a seguir para otros gobiernos del mundo, porque si algo debemos tener muy claro es que las libertades que hemos conquistado al día de hoy no nos están garantizadas de por vida, debemos trabajar por ellas todos los días; no debemos dar por hecho que las expresiones autoritarias en democracias liberales son cosa del pasado.

No podemos darnos ese lujo y subestimar el arduo trabajo de las generaciones que nos dieron la libertad y mucho menos, abdicar a nuestra responsabilidad con aquellas que nos precederán.

Javier García Bejos

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