El próximo martes, el gobernador Alfredo del Mazo entregará su Segundo Informe de Resultados. Más allá de las cifras y obras, hay que reconocer que, en medio de lacomplejidad en el ámbito político nacional, en el Estado de México reina la gobernabilidad. A pesar de un cambio drástico en la configuración política de la legislatura local, a raíz de los resultados electorales del año pasado, entre el gobierno estatal, el Poder Legislativo y los municipios hay diálogo y agenda común que permite que el ejercicio de gobierno avance con un rumbo claro.
Sin duda, uno de los principales logros del último par de años tiene que ser la reducción de la pobreza y la pobreza extrema en nuestra entidad. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, CONEVAL, reveló hace un mes las cifras alcanzadas entre 2016 y 2018 en la lucha contra ellas, y en esa medición el Estado de México destacó por sus buenos resultados. En ese corto periodo, el porcentaje de mexiquenses en condición de pobreza se redujo de 47.9 a 42.7 por ciento, lo que significó que 700 mil personas la superaran. Asimismo, la pobreza extrema pasó de un 6.1 a un 4.9 por ciento; 200 mil mexiquenses abandonaron la cara más lacerante de la marginación.
El trabajo serio y comprometido con la población ha permitido que gradualmente se mejoren las condiciones de vida de los mexiquenses más vulnerables. Los esfuerzos en alimentación, vivienda, educación y salud, entre muchos otros, están rindiendo frutos, lo que nos indica que este es el camino para seguir trabajando para que nadie se quede atrás en la consolidación de un estado fuerte y próspero como el nuestro.
En materia de salud, el análisis de largo plazo demuestra una trayectoria contundentemente favorable. En 2008, cuatro de cada diez mexiquenses se encontraban en carencia por acceso a servicios de salud. Esto era inaceptable en la entidad más densamente poblada. Reforzando las instituciones y con una visión de largo plazo, las diferentes administraciones le han dado la vuelta a la situación y, en 2018, solamente dos de cada diez se mantenían en esta carencia; de 6.4 millones de personas sin poder ir al hospital o a la clínica, pasamos a 3.5 millones. Sin embargo, esto también refleja que tenemos 3.5 millones de razones para no bajar la guardia y empujar más fuerte para seguir reduciendo este indicador, por lo que se anunció que se renovarán 430 Unidades Médicas en la entidad.
En este sentido, nuestra entidad debe ser punta de lanza en la protección de grupos prioritarios, sobre todo jóvenes, niñas y niños, ante enfermedades que imponen graves dificultades emocionales y económicas a las familias mexiquenses.
Por ejemplo, ante enfermedades raras como la atrofia muscular espinal (AME), uno de los mayores retos para los pacientes y las familias es el diagnóstico adecuado y oportuno, porque permite que los primeros inicien su tratamiento lo antes posible, incrementando su calidad y esperanza de vida. Para hacer esto posible, nuestras instituciones, médicos y personal de la salud tienen que estar mejor preparados; enfermedades así, son muy difíciles de diagnosticar ya que se confunden con diferentes padecimientos. Con esto en mente, la legislación mexiquense y las instituciones de salud deben y pueden poner el ejemplo en la atención de estos padecimientos y no dejar que las familias pierdan todo lo que tienen en un tratamiento.
Con un tercio del camino recorrido, la administración del gobernador Alfredo del Mazo está entregando resultados en lo que más importa: el bienestar de la gente. Se está trabajando por la educación, la inversión, el empleo y, como eje transversal, las mujeres son un pilar fundamental de la agenda pública. Hacia adelante, espero que la gobernabilidad, la eficacia y, sobre todo, el compromiso con las y los mexiquenses, siga siendo el sello de esta administración.