Feliz cumpleaños, Estado de México

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

El jueves pasado se conmemoró un aniversario más de la fundación del Estado de México. Nuestro estado es, en toda la extensión de la palabra, un abanico de manifestaciones culturales, sociales y económicas cada vez más relevantes para la vida nacional; en cada rincón, existe una vibrante identidad que sorprende a quienes no son mexiquenses.

Desde la región de los volcanes y el densamente poblado oriente, hasta el industrioso Valle de México y el sorprendentemente diverso Valle de Toluca, encontramos en cada espacio una personalidad única, gracias a que nuestro sustento está en la gente trabajadora y luchona que busca todos los días salir adelante. En poco más de 3% del territorio nacional, vive casi 10% de la población total, y ningún otro estado produce en valor lo que producimos juntos, en buena parte porque nos hemos consolidado como el centro logístico y económico del país, cimentado en los más de 16 mil kilómetros de caminos y carreteras que nos conectan.

Nuestra gente se caracteriza por su preparación académica, gracias a los más de 250 mil profesores que se preparan todos los días para atender a más de 4.8 millones de estudiantes. Con este sistema, la cobertura en educación secundaria alcanzó 98.5%, un incremento de ocho puntos porcentuales en cinco años que permitió escalar nueve lugares en el país.

Además, hoy tenemos mejores centros de salud, con los tres mejores hospitales generales públicos del país y una cobertura que ha permitido disminuir la mortalidad materna en 30% desde 2011. Pero lo más significativo, es que los indicadores sobre pobreza dan cuenta de lo que ha logrado la entidad en los últimos 20 años, con una reducción de 16 puntos porcentuales en el porcentaje de carencia alimentaria; tan solo entre 2010 y 2015, 1.5 millones de personas superaron esta carencia.

Gobernar un estado así es una tarea dinámica, demandante y sumamente compleja. Sin embargo, a lo largo de cinco años y medio de gobierno, Eruviel Ávila se ha distinguido por mantenerse cercano a la gente y escuchar, buscando construir confianza desde cada comunidad. Su gobierno, un gobierno humanista, puso en el centro de todas las políticas públicas a las personas y sobre todo a sus necesidades. Cuando se acompaña a Eruviel Ávila a una gira, hay que estar consciente que él será el primero en llegar, siempre puntual, y también el último en irse, siempre sensible y paciente a los comentarios de los ciudadanos.

Durante su administración se enfrentaron desafíos que pusieron a prueba su capacidad, saliendo siempre airosa la gobernabilidad. Se innovó en muchas áreas de la administración, mientras el estado se convirtió en una entidad receptora de inversiones y generadora de empleo. Del mismo modo, los hospitales y escuelas se han multiplicado, al mismo tiempo que el transporte masivo evoluciona, con líneas de Mexibús, el nuevo teleférico y hasta la terminal multimodal de Cuatro Caminos que ya está operando.

Por momentos la delincuencia parecía ganar terreno, y cuando más complejas las cosas, se tuvieron respuestas más contundentes: coordinación con el gobierno federal de manera permanente y tecnología en los C5 como medio para prevenir los delitos. Todavía mejor, los propios funcionarios estatales y el gobernador llevaron a cabo inspecciones en los camiones y autobuses, en el marco del Plan 3, para evitar los asaltos en transportes públicos.

Por otro lado, la cultura ha ocupado un lugar predominante, confirmado con la creación de una nueva secretaría. Los espacios públicos y las Plazas Estado de México son hoy verdaderos centros de convivencia, y el turismo ha crecido en cada pueblo mágico y con encanto como en ningún otro lugar del país. Sumando a esta nueva realidad, se legisló con una visión de futuro y perspectiva de género; se gobernó incluyendo a todos.

Pero quizá lo más importante, es que han transcurrido doce años desde el inicio de la administración de Enrique Peña Nieto como gobernador, y hoy podemos decir que el estado ha tenido rumbo, ha generado soluciones y encontró la posibilidad de construir futuro. Los pendientes en un estado como este son visibles y permanentes, pero también es cierto que la unidad entre tanta diversidad, la generosidad política entre tantos retos y la determinación de los mexiquenses por avanzar siempre, han sido mayores que cualquier desafío.

Cuando uno celebra su cumpleaños reflexiona, hace un alto en el camino, se fija metas dentro de un nuevo ciclo y voltea hacia atrás para encontrar inspiración y esperanza por lo que falta por recorrer. En este aniversario, no tengo duda de que la mayor fortaleza del Estado de México está en la determinación de los mexiquenses por estar unidos, por construir sin perder lo ganado, y lo más importante, en reconocer que nuestra fuerza no es producto de la casualidad: es el producto del trabajo de todos por el bien de todos.

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