Jalando parejo

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

Durante mi experiencia en el sector laboral mexiquense, aprendí que uno de los pilares más importantes para impulsar la actividad económica es la paz laboral. Sin duda, la armonía y entendimiento entre sindicatos y empresas son fundamentales no solamente para garantizar un empleo digno para los trabajadores, sino que son ingredientes básicos para atraer inversiones. Entender esto, es esencial para conducir cualquier política en materia laboral; ante el estallamiento de huelgas, luego de muchos años de paz laboral, privilegiar el diálogo social tripartito es de inicio fundamental ante los nuevos escenarios que se están gestando en México.
Simplemente, en un escenario globalizado y en donde cada decisión envía una señal a los mercados, los conflictos laborales deben ser atendidos inmediatamente y tienen que ser resueltos privilegiando la conciliación; ciertamente, los derechos de los trabajadores no son negociables, pero también es verdad que la actividad económica de una comunidad es vital para las familias de los mismos. Las huelgas no forman parte de un entorno de estabilidad. Generan incertidumbre y costos mucho más altos que sus causas. Por eso, la paz laboral es un activo que debe distinguir positivamente hoy al mercado de trabajo mexicano.
Es cierto también que los trabajadores son la pieza más importante de una empresa. Deben tener acceso a todos los beneficios de un trabajo formal, y pensando en uno de nuestros pendientes más importantes, la productividad, también deben contar con programas de capacitación y mejora constante. Francamente, el país no se puede dar el lujo de seguir siendo catalogado como hogar de mano de obra barata; es hora de dar el siguiente paso y trabajar sobre el crecimiento de los trabajadores.
Del mismo modo, en esta realidad, debemos considerar que el gobierno no es el que da y quita trabajo. Al final del día, el crecimiento de las empresas, sean chicas, medianas o grandes, es lo que dicta la mayor parte del destino laboral de una nación. Por eso, reitero, sin dejar a lado el componente humano, el gobierno debe hacer una labor permanente de atracción de inversiones, y en esa tarea, las señales que se deben mandar al exterior deben ser de un país estable. Sencillamente, la paz laboral requiere determinación y participación activa de la autoridad, que debe privilegiar la capacidad de conciliación y acuerdo como árbitro capaz de calmar circunstancias adversas.
La clave para empezar a crecer parejo, y superar los obstáculos que tenemos en política laboral, está en entender que aquí no se trata de unos contra otros, ni que cada quien puede elaborar una agenda unilateral sin tomar los intereses colectivos en cuenta. La llave del desarrollo, tanto para empresarios como trabajadores, es esa noción que se aplica en otras latitudes: todos somos un equipo. Cuando verdaderamente tengamos eso en mente, estoy seguro que la cosa comenzará a caminar de manera distinta para México.

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