En febrero de 2017 entró en vigor una ambiciosa reforma en materia de justicia laboral que fijó un nuevo esquema conceptual, para que los conflictos obrero-patronales pudieran ser resueltos con mayor eficiencia y para que los derechos de los trabajadores fueran plenamente salvaguardados.
La reforma estipulaba tres principios fundamentales: en primer lugar, se buscaba erradicar los “contratos de protección” para garantizar que los trabajadores eligieran de manera libre y secreta a sus representantes sindicales. En segundo lugar, las Juntas de Conciliación y Arbitraje, antes adscritas al poder ejecutivo, formarían ahora parte del poder judicial, dotándolas de absoluta autonomía. En tercer lugar, como condición previa para iniciar un juicio laboral, se instauró una etapa procesal previa, que es la conciliación obligatoria con el fin de buscar mayor celeridad, y mediante el diálogo, resolver las controversias laborales, cuyo mayor obstáculo era el largo tiempo y el difícil proceso que se debía enfrentar.
En el 2018 y en el 2019 los ordenamientos federales se aplicaron en las leyes del Estado de México, y se creó el Centro de Conciliación Laboral. Durante muchos años, el sector laboral mexiquense, a través del diálogo social tripartito ha buscado construir un sector laboral en donde se procure la paz laboral y en donde los derechos de los trabajadores sean el mejor camino para aumentar la productividad y favorecer con ello la llegada de inversiones productivas a nuestro estado.
La entidad con el mercado laboral más dinámico y vigoroso del país, ha tomado decisiones en la dirección adecuada, desde la implementación de los juicios laborales orales hasta la constitución, en la administración del gobernador Alfredo del Mazo, del Centro de Conciliación, cuyas instalaciones fueron presentadas esta semana y arrancará labores en los próximos días. El nuevo organismo público descentralizado es el primero en su naturaleza en el país, con ello, el Estado de México da muestra de su compromiso con la planta productiva, al alentar la conciliación como la herramienta más importante para la resolución de conflictos laborales.
Cada año miles de casos y juicios laborales inundan las juntas de conciliación y arbitraje; un gran porcentaje de los problemas obrero-patronales provienen de despidos, y cuando las partes involucradas encuentran conciliadores profesionales, a las pocas semanas el conflicto se resuelve en un par de audiencias, mientras que el juicio puede llevar varios años, sin que el laudo favorable al trabajador se pueda concretar.
El sector laboral mexiquense, hoy liderado por la secretaría Martha Hilda González Calderón, encuentra en miles de funcionarios, cada vez más capacitados, honestos y sensibles, el activo más importante de la reforma laboral que en el Estado de México nos hemos tomado muy enserio. En la medida que la justicia laboral sea expedita y transparente, las relaciones obrero-patronales serán estables y la paz laboral y la productividad estarán vinculadas con prácticas como la conciliación.
Las condiciones actuales para invertir en una entidad con tanta capacidad productiva, con tanto talento humano y compromiso con las justas causas de los trabajadores, nos permiten vislumbrar un mejor futuro.