En la Huasteca, desde hace décadas, se han presentado importantes retos en materia de desarrollo humano, no solamente por la dinámica de los servicios básicos en las comunidades, sino también por los cambios demográficos que han marcado a generaciones enteras. Estos retos, que para el gobierno significan una permanente llamada de atención, se acumulan a su vez con condiciones de vida frecuentemente complicadas, por muchas razones que van más allá de lo que vemos a simple vista. Las mujeres, por ejemplo, tienen cada vez más responsabilidades; son jefas de familia, deben trabajar y llevar sustento a sus hijos, mientras cuidan también cosas que atesoran profundamente como tradiciones.
En este contexto, el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, estará allá mañana para salir al encuentro del reto cotidiano que representa para la SEDESOL combatir la pobreza. En rincones del país donde encontrar una oportunidad parece imposible, estamos escribiendo historias de mujeres que no bajan los brazos y que a través de Prospera encuentran las herramientas para ayudar a su familia, o que en los Comedores Comunitarios se suman en el esfuerzo contra el hambre para servir a sus amigos y familiares.
Además, cada vez hay más contraloras sociales que ayudan a construir una política social efectiva y transparente, mientras que con la entrega de las Cartillas Sociales en 2017, estaremos llegando a casi nueve millones de hogares para garantizar la eficiencia de los programas. Si a esto sumamos las estrategias de inclusión laboral y las opciones productivas, parte de la nueva visión que genera auto-empleo y bienestar, estamos hablando de acciones que se instrumentan todos los días sin falta, en cada poblado y comunidad de nuestra nación. Son inversiones en el bienestar de la gente, que atienden a más de 40 millones de mexicanos; acciones en donde estar cerca y escuchar es parte de lo más importante.
Para seguir llegando con fuerza a quienes más lo necesitan, el secretario Luis Miranda quiere que logremos resultados a través de una mejor coordinación, pero particularmente, ha hecho un llamado a que abandonemos la visión clientelar y asistencialista para garantizar primero una política social de Estado, que permita el acceso pleno de los derechos constitucionales a cada ciudadano.
En una tarea que nos atañe a todos, debemos dejar de ver a la política social como una fábrica de votos, cuando por el contrario, debe ser el motor del cambio que requerimos para tener un país con desarrollo y crecimiento compartidos, para cumplirle así a todos los mexicanos.
Con esto en mente, mañana lunes el presidente podrá evaluar lo alcanzado y tendrá la oportunidad de escuchar esas historias de las que se dice muy poco, de las que no conocemos mucho, pero que todos los días forman parte del cambio en la vida de millones de personas. Ahí, cerca de la gente, en la Huasteca y en cada poblado de nuestro territorio, es en donde construimos con acciones una sociedad más justa y próspera. No hay de otra.