Primero ellas

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

En el desarrollo social de un país, no cabe duda que lo más importante es la superación de las mujeres. Ellas son el sustento de la familia; su esfuerzo y amor hace posible que cada integrante pueda desarrollarse, lo que al final se traduce en sociedades con un mayor bienestar. Así lo indican organizaciones como las Naciones Unidas, en su Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. El empoderamiento de las mujeres es un elemento indispensable si queremos acabar con la pobreza y construir comunidades incluyentes en todos los países.

En este sentido, desde el Gobierno de la República se ha impulsado el desarrollo de la mujer como eje transversal que guía la política social. Surgieron nuevos programas, como el Seguro de Vida para Jefas de Familia y el Programa de Comedores Comunitarios, que a través de diferentes mecanismos brindan certeza y oportunidades de crecimiento para miles de mexicanas en las comunidades más vulnerables. De esta manera, seis de cada diez beneficiarios de la Secretaría de Desarrollo Social son mujeres; más de 25 millones de historias que le permiten a México pensar en un mejor futuro.

Ligado a este esfuerzo, es importante reconocer lo que se está haciendo en el Estado de México para brindar un piso mínimo de bienestar a miles de mujeres, a través del Salario Rosa. Las redes de protección social como esta son fundamentales para el abatimiento de la pobreza en una sociedad; es importante que, tanto ciudadanos como los que ejecutamos políticas públicas, entendamos que si queremos cuidar lo que hemos avanzado en esta materia, debemos implementar redes más amplias que protejan a grupos vulnerables. Solo así podemos empezar a pensar en romper ciclos intergeneracionales de marginación.

Más allá del ingreso bimestral que recibirán las mujeres mexiquenses, cabe destacar que las beneficiarias podrán acceder a cursos de capacitación en las Escuelas de Artes y Oficios, así como continuar sus estudios y poder acceder al mercado laboral. Esta articulación entre la inclusión productiva y la protección social es vital; debemos impulsar acciones que vinculen el ingreso con el otorgamiento de herramientas que le permiten a la ciudadanía superar etapas de pobreza, para convertirse ellos mismos en los constructores de su desarrollo. Esto es dejar el asistencialismo para pasar a una política pública centrada en las capacidades de las personas.

Esta estrategia del gobernador Del Mazo, como las nuevas vertientes en la política social que se han desarrollado en la administración del presidente Peña Nieto, nos hacen pensar que en México podemos establecer acciones que sí le cambian la vida a la gente. Como lo he mencionado en este espacio, es importante que desde lo local surjan estos programas que complementen el actuar de los programas federales. Ahora, hay que pensar en cómo ampliar estas estrategias para que ninguna mexicana esté preocupada por el futuro de su familia. Esa es la prioridad, y como sociedad, debemos seguir trabajando para hacerla realidad.

@jgarciabejos

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