Primero los niños

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

El cáncer no espera. En este sentido el diagnóstico oportuno, la atención y el combate contra esta enfermedad ante nuestras niñas y niños, es de la mayor prioridad. Las cifras no mienten: en nuestro país, anualmente se diagnostican cinco mil nuevos casos de este padecimiento y, desafortunadamente, cada día fallecen seis menores a causa de esta terrible enfermedad, de acuerdo a cifras de la Secretaría de Salud. No cabe duda que, hoy más que nunca, es momento de actuar.

Con el objetivo de cerrar filas en esta batalla, se presentó una iniciativa impulsada desde la sociedad civil que busca apoyar a padres y madres de los menores que desafortunadamente están en esa lucha contra el cáncer. En particular, la Fundación Cáncer Warriors de México, A.C., ha sido un fundamental aliado para empujar esta iniciativa y alcanzar que fuera aprobada, por unanimidad, en el Senado de la República el pasado jueves.

Gracias a que la ciudadanía ha puesto la mira en este tema tan trascendental, la iniciativa lleva ya más de 275 mil firmas en la plataforma change.org. En concreto, se apoyarían a más de 9 mil 500 madres y padres trabajadores que tienen a algún menor diagnosticado con cáncer, ya que se les darían licencias laborales para que puedan estar al lado de sus hijos durante su tratamiento, por un tiempo determinado. Asimismo, las familias recibirán subsidios sin carga al patrón, equiparables al subsidio por Enfermedades No Profesionales que dicta el Artículo 96 de la Ley del Seguro Social.

Como bien mencionó la diputada mexiquense Laura Barrera, desde la tribuna en San Lázaro el pasado viernes, dejar solos a esos padres y madres con la carga de enfrentar una enfermedad como el cáncer resulta en una grave injusticia social. Con muchos esfuerzos, los padres de familia consiguen medicamentos onerosos como Purinethol y Ciclofosfamida, y encima de todo, muchos han perdido su empleo porque tienen que estar junto a sus hijos durante las quimioterapias u otros tratamientos. Ya era hora de poner un alto a estas injusticias y tratar de establecer un piso más equitativo en la salud pública.

Al final, resulta indispensable buscar maneras y nuevos caminos para las y los mexicanos le hagamos frente al cáncer desde cualquier trinchera, en especial la laboral. Así como debemos fortalecer las capacidades de médicos y hospitales, debemos también aliarnos con las familias que hacen una labor titánica para salvar la vida de sus hijas e hijos, con valor y dignidad. En respuesta, es nuestro deber como ciudadanía exigir que se aprueben y consoliden iniciativas que nos dan más armas para enfrentar problemas tan graves como este.

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