Hace unos días, México cumplió 23 años de haber ingresado a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), siendo el primer país latinoamericano en hacerlo. Muchas cosas han pasado en el mundo desde entonces; mientras a mediados de los noventa los temas prioritarios eran los del creciente libre comercio y la globalización, hoy el tema fundamental se trata de recuperar la confianza de la ciudadanía. Como nunca antes, debemos entender nuevamente que el rumbo tomado por la agenda de reformas que han emprendido los países son valiosas para la gente. Aunque muchos no lo crean, los resultados de esta agenda se están traduciendo poco a poco en mejores niveles de vida.
En este sentido, es fundamental para nuestro país participar en el diálogo mundial. Con el intercambio de ideas y buenas prácticas, destaca cada vez más la importancia de generar un modelo de trabajo incluyente, que atienda a los grupos vulnerables a fin de superar la falta de desarrollo, la pobreza y la desigualdad. De esta manera, la construcción de una política social de Estado, como la que se promueve actualmente, encuentra en la agenda internacional aportaciones valiosas. Al final del día, esta cooperación nos está permitiendo evaluar nuestros propios avances y determinar los pendientes a resolver en los próximos años.
En la visión de la OCDE, México es un país que ha completado con éxito reformas estructurales fundamentales para el futuro, entendiendo que de la implementación dependen resultados que, entre otras cosas, permitirán alcanzar mayores niveles de desarrollo. En el corto plazo, los más de 2.7 millones de empleos formales generados, en casi cuatro años y medio, han sido un resultado directo de la combinación de reformas y estabilidad que han acompañado a la economía mexicana. Sin embargo, todavía hay un largo camino por recorrer, pues nuestro mayor desafío sigue siendo extender el desarrollo a los grupos más vulnerables, quienes por años han sido apartados del mismo.
Pensando en fortalecer lo que hemos hecho bien, el intercambio de información entre países se ha vuelto vital para encontrar mejores resultados. Por eso, el Comité de Desarrollo Económico y Laboral Local, del que forma parte SEDESOL, constituye una oportunidad fundamental para formular agendas ante escenarios altamente inestables y complejos, en un mundo en donde recuperar la confianza significa mantener la estabilidad a partir de gobiernos eficientes que construyen.
Por ejemplo Francia, que acaba de dar la espalda al populismo proteccionista, vive hoy un momento de optimismo inusitado. El caso francés da muestra de lo mucho que se logra cuando el bienestar común va por encima de frustraciones pasajeras, producto de esta nueva era.
Hoy pareciera que el mayor reto de política pública que enfrentamos no es construir más escuelas u hospitales, ni siquiera mantener la estabilidad macroeconómica o impulsar el libre comercio. En nuestros días, los gobiernos de todo el mundo luchan primero porque los ciudadanos vuelvan a creer, tengan confianza y vean el futuro con más optimismo.