Regreso a casa

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Ciudad de México /

¡Cuánto tiempo llevábamos fuera! ¿Qué pasó todo este tiempo, que nos urgía apurar el paso, nos movíamos sin freno y no nos bastaba estar híper-conectados? En medio de esa sensación de necesitar estar siempre por todos lados, la casa, sí, nuestra casa, se convirtió en una parada técnica; descansar un poco, enterarnos, platicar quizás, pero nada más que eso.

Resulta pues que el mundo ha decidido cerrar. El planeta y la naturaleza nos han puesto de frente el reto de muchas generaciones al mismo tiempo. A la humanidad del siglo XXI, la que no para, la que viaja y sale a la frenética, se le ha dicho “te quedas en tu casa”. De repente, la Tierra se puso en huelga. Los rincones más visitados del mundo lucen vacíos. Los bares, restaurantes, calles y las gigantes vialidades parecen de vacaciones. Los aviones están en tierra y los aeropuertos están desiertos, y no hay ni un crucero más ni apuesta más que cruzar en un casino. La Tierra nos ha pedido que trabajemos desde casa, que estudiemos a través de la computadora y que enviemos la tarea por correo.

El planeta nos pide que mantengamos una sana distancia, que vivamos lavándonos las manos y claro, que tengamos paciencia. Y así, con esas instrucciones y novedades, regresamos a casa. Volvemos al centro de nuestro pequeño universo que tanto habíamos descuidado para reencontrar rincones y acomodar nuevamente los recuerdos. Repentinamente tenemos tiempo, y ese tiempo nos hace reflexionar sobre muchas cosas a la vez; el miedo y la preocupación por lo que viene, lucen a mi parecer sofocados por la fe que tenemos ahora en la ciencia y la tecnología. Estamos esperando por medicinas y vacunas, esperando que la humanidad haga pronto lo que tan bien hemos hecho en los últimos siglos.

De la noche a la mañana regresamos a casa y está nuestra familia. De los más jóvenes aprendemos que su mundo virtual es poderoso y de los más viejos que la nostalgia por estar juntos de otra forma es tan necesaria como respirar. Nosotros, los que estamos a la mitad, vivimos entre esos mundos distantes y no sabemos con cuál estamos más identificados, pero entendemos que lo que viene hacia adelante será radicalmente distinto. Sabemos que las decisiones que tomen hoy los líderes del planeta habrán de moldear al nuevo mundo que surgirá después de este episodio; cobrará miedo, vidas y al final terminará, pero habrá marcado a varias generaciones para siempre.

Quizás lo mejor de la pandemia es que, por alguna razón, nos dio un boleto de regreso a casa. Nos ha pedido que estemos ahí, que volvamos a lo básico y así, entre todos, podamos cuidarnos solidariamente. Tal vez así lo hagamos entonces también con nuestra casa común, la Tierra, que al parecer nos pide que paremos. Buen regreso a casa.

Twitter: @jgarciabejos

Facebook: Javier García Bejos

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