Rumbo al 23

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Ciudad de México /

La sucesión en el Estado de México ya comenzó. Diferente a cualquier otro momento en la historia política de la entidad, estamos frente a la que será sin duda la elección más compleja, competitiva y estratégica. Aquí, el PRI se juega sobrevivir, el PAN generarse posibilidades rumbo al 24, Morena literalmente la continuidad de la Cuarta Transformación, y partidos como el Verde entrarán en un estado de transición para ser competitivos o de extinción sin más.

Este escenario ha cimbrado a la clase política que sabe que el 23 y el 24 están a la vuelta de la esquina, y luego de la elección del pasado verano, sería absurdo poner en duda la capacidad electoral de Morena, que tendrá como reto preservar la unidad o perder una oportunidad importante. El electorado, más allá de la eficiencia de los gobiernos emanados de Morena, considera que lo que está pasando, el reacomodo y ajuste de la clase política, es una medida importante para ajustar las cosas que se volvieron impermisibles.

El último gran espacio político del PRI, cuna de una disciplina y fortaleza casi centenaria, enfrentará el proceso luego de que las lecciones del 18 y el 21 fueron implacables: en los hechos, la narrativa del partido no alcanza a tener eco en los sectores que tradicionalmente lo apuntalaban electoralmente. El PRI no puede seguir pensando en la forma; llenar plazas de militantes emocionados aparentemente que el día de la elección dan la espalda. Debe pensar en el fondo, cómo recobrar la confianza de militantes, estructuras y sectores, que han visto reducidos sus espacios y su influencia en los últimos años.

El dilema de la alianza con el PAN para enfrentar a Morena, es más bien un laberinto político lleno de incertidumbre y de difícil pronostico. En una elección de más de dos, con minorías competitivas, balancear las cosas de un lado o el otro dependerá en gran medida de la capacidad de los partidos para construir narrativas que superen la polarización del país y comiencen a reflejar otros caminos de construcción, de alternativas políticas que pongan en el centro a los ciudadanos.

La apuesta de los políticos y los ciudadanos por recuperar el ejercicio de la democracia activa y participativa que genera complejos equilibrios y retos para la gobernabilidad, encontrará en el Estado de México un espacio en el que más allá de coaliciones y alianzas, el reto residirá en construir narrativas capaces de cambiar la tensión política y que puedan hilar soluciones políticamente generosas y consensos mínimos respecto a los retos que enfrenta la entidad.

Lo que viene no admitirá ninguna otra cosa que no sea un esfuerzo para superar la narrativa de a favor o en contra; se tendrá que hacer política más allá del color del partido, y en cada uno tendrán que existir procesos constructivos que al final les den la posibilidad de integrar mosaicos políticos diversos, puesto que esa es la realidad que están entendiendo los ciudadanos.

Rumbo al 23 no pueden existir visiones definitivas, ni soberbia o cerrazón, el 23 por definición será un proceso que habrá de ganar quien mejor interprete el sentir de los ciudadanos, y eso supera por mucho el ego, porque la elección será a pie de tierra, no en el universo paralelo donde los candidatos ganan por la fervorosa aclamación de los “espontáneos” eventos en donde lo único que es real es que posiblemente en vez de sumar votos, se los restan.

Javier García Bejos

Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS