Siempre presentes

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

Hace poco más de un mes, reflexioné en este espacio sobre el papel que han tenido los Comedores Comunitarios en la respuesta del gobierno federal frente a emergencias, en particular desastres naturales. En esa ocasión, el voluntariado y personal de la Secretaría de Desarrollo Social actuaron rápida y generosamente para garantizar el abasto de agua y alimento para la población afectada en San Mateo Atenco. Debido al paso de Willa y Vicente esta semana, el programa volvió a ser protagonista en localidades de Sinaloa y Nayarit.

Al ver las imágenes de las inundaciones, lo primero que se viene a la mente es el bienestar de las personas que ahí tenían su patrimonio; historias de vida que de la noche a la mañana son puestas a prueba por las inclemencias del clima que, lamentablemente, se están volviendo cada vez más frecuentes en nuestro territorio. Lo primero en estos escenarios es, sin duda, hacer llegar alimento, agua y medicamentos a los afectados, y ahí es donde el actuar de los Comedores Comunitarios se ha vuelto esencial.

En Nayarit, la infraestructura de 31 comedores en ocho municipios permite beneficiar directamente a más de tres mil 500 personas, mientras que en Sinaloa los 126 espacios en 18 municipios llegan a más de 14 mil 600. Fundamentalmente, tres de cada 10 personas beneficiadas en ambas entidades, en promedio, cuentan con pocos recursos económicos. Si a esto sumamos los albergues instalados durante la semana pasada y los comedores emergentes establecidos en coordinación con el gobierno estatal y los municipios, entonces podemos dimensionar la importancia de estar bien preparados y tener la posibilidad de funcionar día y noche en beneficio de la población.

En este sentido, el protocolo de contingencia del programa ha sido esencial. Ante las declaratorias de emergencia o desastre, los días y horarios de atención de los espacios son ampliados, de acuerdo a la demanda de la población afectada, y del mismo modo se incrementa el abasto, en coordinación con Diconsa, y las raciones que son brindadas a las personas. En particular, la colaboración con otras instituciones como la SEDENA, SEMAR y gobiernos locales, ha sido valiosa para enfrentar las emergencias con éxito.

Sin importar el paso de huracanes categoría cinco, sismos severos, o inclusive fenómenos migratorios como el que estamos atestiguando estos días en el caso de la Caravana centroamericana, los Comedores Comunitarios están ahí, siempre presentes para garantizar comida caliente en las situaciones más complejas. En las localidades remotas y en donde el sentido de pertenencia es la base de la comunidad, se han posicionado como un símbolo de solidaridad y generosidad. Por eso, el que un programa altamente ciudadano tenga este impacto, es un factor que como mexicanas y mexicanos debemos reconocer y valorar.

@jgarciabejos

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