Durante la semana, pareciera que en México se detuvieron las múltiples problemáticas que millones de personas enfrentan y se dio inicio, en plena pandemia, a las campañas hacia el 2021. En medio de la tensión política que vive nuestro país, fuimos testigos de los famosos video escándalos que buscan desprestigiar a los rivales políticos, así como demandas contra figuras de administraciones pasadas que buscan reavivar el descontento social que, más allá, de filias y fobias, pareciera crecer con el paso de las semanas. Con este contexto que apesta a elecciones, los gobernadores y el presidente se reunieron en San Luis Potosí para tratar de encontrar un camino común para el país.
En esta LIX Reunión Plenaria de la Conferencia Nacional de Gobernadores, se abordaron temas relacionados a la pandemia de COVID-19 que estamos viviendo, tales como educación, protección sanitaria y recuperación económica, ésta última relacionada a la coordinación fiscal que ha sufrido un desgaste en el último año. En diversas intervenciones, frente al álgido ambiente que se vivió en la semana por los escándalos antes mencionados, se invitó a construir un verdadero diálogo sin partidismos y resentimientos, vía única que tenemos en democracia para encontrar un piso común para resolver los múltiples problemas nacionales.
Definitivamente, en un escenario político complejo, la reunión resultó ser un ejercicio sumamente complicado, en donde la postura de ciertos gobernadores frente al manejo de la pandemia y el estado de las participaciones federales que le tocan a cada entidad provocó desencuentros con el gobierno federal. Hay algo innegable en el ambiente público de nuestro país: frente a la escaza o nula generosidad política de los actores de todos los niveles y colores, pareciera que se está gestando el campo de batalla para la llamada Madre de todas las elecciones, pero en donde el ciudadano está quedando en segundo plano.
En lo personal, creo que en las próximas semanas tendremos nuestra última llamada, la última oportunidad para crear algo parecido a un mínimo consenso sobre cómo lidiar con los retos, mismos que parecieran multiplicarse con el paso de las semanas. Al final, la creciente inseguridad, el conteo de infectados y muertos de la pandemia, la economía colapsada y la corrupción que ahí sigue son, sin duda, responsabilidad compartida de las y los mexicanos. De nada sirve echarse la culpa y buscar ensuciar aún más el proceso electoral del próximo año, si lo que se busca es verdaderamente mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.
Espero que gobernantes y políticos de todos los colores construyan un pacto de unidad, sin simulaciones, en donde el bien común sea el objetivo principal y dejemos un poco el circo mediático que se ha construido en últimas fechas. Si no actuamos ahora, lamentablemente perderemos la oportunidad de recuperar el terreno y pagaremos las consecuencias durante al menos la siguiente década.