Un poco de mi historia

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Estado de México /

En 1992, Luis Donaldo Colosio se convirtió en el primer Secretario de Desarrollo Social. Yo tenía 16 años; recuerdo que hasta esa fecha pensaba estudiar leyes, pero fue en esos años que decidí estudiar Economía. Además, estaba convencido que el gran problema del país era la pobreza, lo que motivó aún más mi deseo de convertirme algún día en servidor público. Con todo esto, siempre pensé que trabajar en la Sedesol era un objetivo que debía trazarme.

24 años después, puedo decir que efectivamente estudié Economía, para después trabajar en la Consar y en la Secretaria de Energía. Dirigí empresas privadas y público-privadas y regresé al gobierno en el Estado de México. Finalmente, el lunes pasado rendí protesta como Subsecretario de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional, justo ahí en donde siempre quise trabajar: Sedesol.

Con este objetivo cumplido, debo agradecer la confianza del Presidente Peña Nieto y del Secretario Miranda, y con toda gratitud reconocer también lo mucho que aprendí trabajando en un gobierno humanista como el de Eruviel Ávila. Caminar por los municipios de mi estado, escuchar a la gente y ver con mis propios ojos la difícil realidad de muchos mexicanos, compromete y marca; es un llamado, por lo menos para mí, para hacer algo que cambie la realidad de tantos.

Decía Colosio, "la pobreza no puede ser destino ni pretexto para dividirnos", y con eso en mente, he asumido un reto tan importante en un momento crucial para México. En estos días, he podido constatar que la tecnología, la información, la política pública y la sociedad civil avanzan de la mano para abatir las carencias que lastiman el porvenir de la gente. Al mismo tiempo, me ha sorprendido ver, pese a toda incredulidad, que el esfuerzo de los últimos 25 años no ha sido en vano, pero también, que no ha sido suficiente.

Por eso tenemos la Estrategia Nacional de Inclusión, una herramienta que permite ver a la pobreza más allá de la foto cruda del individuo. Vemos además su entorno, su comunidad, su hogar, sus posibilidades y sus carencias reales. Hoy, la política pública contra la pobreza por fin tiene la misma dimensión que tiene el problema, por lo que no tengo duda que en los años por venir no podemos bajar la guardia; tenemos que sumar el esfuerzo de cada uno de nosotros para construir un país para todos los mexicanos.

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