Unidos

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Ciudad de México /

Se viene lo más difícil. Según estimaciones del gobierno, y otras compartidas por diversas agrupaciones pertenecientes a las mejores casas de estudio de nuestro país, en estos días y en las siguientes semanas estaremos en el pico de esta primera oleada de la pandemia. No hay manera de ignorarlo: el COVID-19 ha irrumpido todos los ámbitos de nuestras vidas, y probablemente lo seguirá haciendo en los siguientes años. Por ello, es momento de mostrar unidad y ser solidarios; como se nos recuerda cada noche por los canales oficiales: quedémonos en casa.

En el Estado de México, dadas las características demográficas, la pandemia ha tenido un impacto importante en estos dos meses, sobre todo en las áreas conurbadas del Valle de México. En municipios poblados en esta parte de la entidad, el personal médico y las enfermeras han hecho un enorme esfuerzo para atender a las personas enfermas y seguir los lineamientos establecidos por la Organización Mundial de la Salud y por el Gobierno de México.

En este sentido resulta fundamental que, como sociedad, respondamos a su gran trabajo con la generosidad y trabajo en equipo que nos ha caracterizado. Lo que hagamos cada uno de nosotros para evitar los contagios y aplanar la curva en estas semanas será fundamental; tenemos que pensar en el futuro, en esa esperanza que nos debe motivar para crear y reencontrarnos cuando todo esto pase. Por eso, en estas horas críticas, debemos ser cautelosos: hay que seguir todas las indicaciones de las autoridades y evitar reuniones y salidas innecesarias.

No será la primera vez que los mexiquenses mostremos nuestra unidad antes momentos difíciles. Hace menos de tres años, después de los catastróficos sismos de septiembre de 2017, gobierno y sociedad sumamos fuerzas para reconstruir lo perdido y garantizar que no hubiera crisis sanitaria alguna en municipios en nuestro territorio. Del mismo modo, ante cualquier inundación o fenómeno natural, hemos salido sin titubeo para cuidar a los más vulnerables y demostrar que el espíritu humano es más fuerte que cualquier adversidad.

Mientras la ciencia hace lo suyo para encontrar una solución permanente a la pandemia, está en nosotros el determinar cuánto queremos estar sin ver y abrazar a los que más queremos. Todos tenemos la obligación y responsabilidad de no solamente pensar en lo individual, sino en lo que puede pasar con los demás. Estamos en momentos complicados, sin duda, pero justamente esto debe ser una prueba para que salgamos más fuertes y conscientes de cómo nuestras acciones impactan al planeta, nuestro hogar, y a los que están a nuestro alrededor. Unidos, como siempre lo hemos hecho, es nuestro momento de demostrar que el Estado de México puede superar cualquier peligro.


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