Vuela Toluca

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

La infraestructura se construye para usarse, y en ese sentido, el Aeropuerto Internacional de Toluca representa una solución de corto plazo frente a la saturación que se vive todos los días en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), luego de la cancelación de la construcción del aeropuerto en Texcoco. No hay más opciones. Su cercanía es un punto a favor, y su terminal con las pistas pueden atender a más de 10 millones de pasajeros anualmente, llevando a cabo inversiones relativamente menores frente a cualquier otra opción. Sin embargo, no podemos olvidar que en el pasado, aun contando con la infraestructura, los aviones no llegaron; lamentablemente, la subutilización del aeropuerto ha sido total.
Para aprovechar la oportunidad, hay varios factores que deben ser atendidos. Por un lado, cuando existen aeropuertos alternativos al principal, la regulación de la autoridad y la formulación de incentivos que ayuden a mitigar costos de operaciones en distintas terminales es fundamental. Así se impulsan proyectos en otros países, y en ese sentido, el Aeropuerto de Toluca debería ser visto como la Terminal 3 y tercera pista del AICM, realizando también la comercialización de slots como si fuera una sola empresa.
Del mismo modo, el aeropuerto debe invertir urgentemente en su infraestructura del lado aire, a través de Aero-pasillos que eleven el nivel de servicios, si quiere ser visto como el aeropuerto alterno de la Ciudad de México. Conjuntamente, las aerolíneas tendrían que instalar en sus aviones la tecnología adecuada y establecer cursos de capacitación para sus pilotos, con el objetivo de aprovechar la estabilidad operativa que brinda la categoría de la pista que evita que condiciones meteorológicas afecten sus operaciones. Esta condición es fundamental para normalizar las posibilidades del aeropuerto mexiquense.
Asimismo, aprovechando la infraestructura de la región, la terminal de carga y la aduana pueden ayudar también a liberar de espacios al aeropuerto de México. Así, lograr la convivencia de miles de operaciones privadas y comerciales requerirá hacer algunas adiciones a las calles de rodaje, que aliviarán la prestación de los servicios. Con estas mejoras, no cabe duda que Toluca estará listo, y claramente es hoy en día la mejor alternativa para ayudar al AICM, que además de la saturación, enfrenta condiciones de deterioro y niveles de servicio inaceptables.
Al final, también es cierto que, para cumplir con la tarea, la regulación y la alineación de incentivos serán fundamentales. Hace unos días, Aeroméxico afirmó que, no importando cuántos aeropuertos existan, solamente volarán desde uno; la escala de las aerolíneas mexicanas y los deseos de conexiones obligan a la existencia de un hub único como lo era Texcoco. Ahora, sin él, lo que vendrá será una lucha para maximizar el espacio aéreo y aprovechar la infraestructura existente, sin que se generen costos que golpeen al usuario final o el balance de las aerolíneas. Toluca tiene todo para consolidarse como esa alternativa, pero hay que poner manos a la obra, porque los aviones no llegan solos.

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