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Xiye

Javier García Bejos

“Es hora de que dejen de darnos las gracias por ser activistas”, “Ya no podemos seguir teniendo cumbres o conversaciones sobre lo que debe cambiar, porque ya tenemos todas las soluciones que necesitamos, lo que falta es implementarlas”. Estas fueran algunas de las frases más contundentes de Xiye Bastida, la joven mexicana de origen otomí que fue invitada a la Cumbre sobre el Clima que convocó el presidente Joe Biden y en la que participaron 40 líderes globales.

En su discurso, la joven originaria del Estado de México lanzó fuertes y asertivas críticas a la naturaleza del sistema de producción actual, pero lo que más me movió fueron las oraciones con las que abre este texto, porque urgen a tomar acciones inmediatas y tiene toda la razón. Los tiempos ya no están para seguir organizando convenciones y discusiones al respecto; la bomba ya nos explotó en el rostro y estamos en cuenta regresiva.

Su voz, que se suma a la de muchos otros jóvenes que frente al futuro gris que las generaciones que les precedieron les han dejado, han decidido poner manos a la obra y exigirles a los políticos a actuar ya. Su sobrevivencia en la tierra depende de ello.

Ahora, respecto a lo sucedido en la cumbre, si bien el proyecto de Biden de reducir las emisiones de carbono al 50 % para 2030 suena ambicioso, habrá qué ver el camino que recorrerá la propuesta en su país, sobre todo si tomamos en cuenta lo voluble del panorama político de Estados Unidos en los últimos diez años.

En lo que respecta a China, su presiden Xi Jinping habló también de llegar a un pico de emisiones de carbono para la próxima década, aunque aún no me queda muy claro cómo se logrará ese objetivo si tomamos en cuenta la fuerte dependencia que el gigante de oriente tiene de este elemento. Palabras más palabras menos, las aportaciones de Brasil y México fueron un tanto irrelevantes, y de no ser por la intervención de Xiya, nuestro país no habría quedado bien parado.

Lo que toca ahora es seguir de cerca los programa ambientalistas de estas potencias, tristemente, hoy por hoy en México no existe tal cosa, y constatar si efectivamente se están llevando a cabo acciones concretas para combatir los efectos del cambio climático o si las agendas pro medio ambiente de los líderes mundiales no van más allá de la propaganda.

La situación en el mundo pende de un hilo, en México por ejemplo, los incendios forestales no dan tregua, y basta hacer un pequeño viaje en carretera o en avión para darse cuenta de que muchas zonas del país están prácticamente secas. En un informe del propio Gobierno de México se informa que el país se está calentando más que el resto del planeta y de acuerdo con un estudio realizado en el Centro de Investigación Conjunta de la Unión Europea en Ispra, Italia, las playas mexicanas podrían desaparecer a finales de este siglo.

Por ello, y en sintonía con lo que sostuvo Xiye en la Cumbre sobre el Clima, el momento de actuar es ahora; no hay qué descubrir el agua tibia, las soluciones están ahí, solo hace falta la voluntad política necesaria para empezar a implementar los cambios urgentes que se requieren para revertir un poco del daño que le hemos hecho al planeta.

Javier García Bejos


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