¿Y cuánto cuesta entrar?

  • Ekos
  • Javier García Bejos

Toluca /

Ahí en donde acaban las estaciones de metro, tenemos los llamados paraderos, esos grandes espacios en donde entre puestos, tumultos y desorden, la gente sale de un sistema de transporte y busca subirse a otro, como puede, como la dejan.

Parte fundamental de la vida diaria de las personas es trasladarse de su casa a su trabajo, y este traslado, principalmente en las grandes ciudades, constituye una de las causas que más lastiman la productividad de la fuerza de trabajo; grandes viajes, tráfico, la larga espera y claro, si cruzas por los paraderos, la incertidumbre del tiempo y hasta de la seguridad.

Hacia el 2006, siendo Gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto y Presidente Municipal de Ecatepec, Eruviel Ávila Villegas, inició un visionario proyecto que tenía que ver con el transporte masivo, con los paraderos de transporte y por lo tanto con la productividad.

En Ecatepec, al final de la Línea B del metro, el gobierno tenía la tierra y el sector privado una buena idea, lo que al final se convirtió para el 2009 en la primera estación de transferencia modal en Latinoamérica, el Mexipuerto Ciudad Azteca Bicentenario. Así, este proyecto transformó la experiencia de cambiar de un transporte a otro, del mismo modo que la tecnología puesta al servicio del transporte reembolsaba lo más valioso que tenemos las personas: tiempo.

Del caos al orden, aparecieron ahí servicios básicos, pero también escuelas, cines y hasta un hospital. La experiencia de viaje comenzó a ser otra y junto con el Mexibús, acercaron el antes lejano Tecámac a la puerta de la Línea B. La vida de mucha gente cambió, sin que se hubieran utilizado recursos públicos; simplemente el gobierno y el sector privado estaban haciendo lo que se necesitaba hacer desde hace mucho tiempo.

A las cinco de la mañana, el día de la apertura, yo estaba al pie de la gran plaza de entrada; llegó el pasajero 0, el primero, y desconcertado me preguntó cómo se llegaba ahora al metro. Le expliqué el camino que debía seguir y me preguntó de nuevo, ¿y cuánto cuesta entrar? En ese momento me di cuenta de la importancia que tienen los buenos proyectos y las buenas políticas públicas, diseñadas verdaderamente para mejorar la calidad de vida de la gente.

Afortunadamente para millones de personas, y gracias a un enfoque integral de cómo debe funcionar el sistema de transporte mexiquense, pronto estará listo el Mexipuerto de Cuatro Caminos. Gracias a esta nueva infraestructura social, la gente ganará tiempo para llegar puntualmente al trabajo o estar con su familia, y al mismo tiempo, la competitividad y productividad de los trabajadores de nuestro estado aumentará.

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