El problema de raíz de la emigración

Ciudad de México /

La presencia de mexicanos en Estados Unidos es muy antigua y podría remontarse al año de 1848, fecha de firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, por el cual Estados Unidos arrebató más de la mitad del territorio mexicano, motivo por el cual se dice que los mexicanos no cruzaron la frontera, sino que la frontera cruzó a los mexicanos.

En la actualidad, las enormes migraciones sur - norte, en todo el planeta y en especial de México hacia Estados Unidos, tiene su origen en la puesta en marcha del sistema neoliberal, pues una columna vertebral de este sistema es la apertura comercial y el libre comercio, proceso que inicia en nuestro país con la firma del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), en el año de 1994.

En 1994 se firma el TLCAN buscando crear un bloque comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Este fue el primer tratado de libre comercio celebrado entre países desarrollados con un país en vías de desarrollo, Estados Unidos, el país más competitivo del mundo y México.

Algunos políticos y analistas consideraron que cientos de empresas norteamericanas se reubicarían en territorio mexicano para aprovechar los costos de mano de obra más barata y, aunque ello si sucedió en algunos sectores como el automotriz y en la frontera norte en la industria maquiladora, la mayoría de las industrias permanecieron en Estados Unidos y optaron por contratar migrantes ilegales que habían perdido sus trabajos en México al desmantelarse las fábricas o industrias en donde laboraban que no soportaron la nueva competencia internacional.

Así, mientras miles de mercancías ingresaban libremente a territorio nacional y se distribuían por gigantescos canales de distribución como Walmart, Costco, Sams, Office Depot, etcétera, las fábricas o industrias nacionales eran desplazadas y cientos de miles de personas perdieron su empleo quedando como opciones en el peor de los casos las actividades ilícitas como el narcotráfico, y en el mejor de los casos la economía informal o la emigración hacia los Estados Unidos.

Y no es que México sea un mal competidor, lo que sucede es que el diseño del “libre comercio” en América del Norte es asimétrico, injusto y regresivo, pues beneficia al país rico sobre el pobre. Por un lado, bajan los aranceles que protegen a los países pobres mientras se mantienen, establecen y fortalecen barreras no arancelarias como las normas de calidad que protegen a los mercados de los países ricos y no permiten el acceso de toda clase de productos de los países pobres que no tienen el mercado interno para desarrollar y poder comercializar bienes con altos estándares de calidad.

Lo peor de todo es que mientras México no puede ingresar a Estados Unidos productos que no cumplan sus estándares de calidad, Estados Unidos si puede ingresar a México cientos de miles de productos que ellos mismos no consumen por ser de calidad inferior haciendo valer la cláusula de “trato nacional” o de “nación más favorecida”.

Este mecanismo de comercio injusto generó un desplazamiento de mano de obra de México a Estados Unidos, en donde varios años emigraban del país hacia Estados Unidos hasta cuatrocientos mil personas al año, siendo que la patrulla fronteriza llegó a regresar hasta mil quinientas personas al día. México era el segundo país que expulsaba más gente después de la India, haciendo que hoy en día vivan en Estados Unidos aproximadamente 46 millones de personas de origen mexicano. Uno de cada seis habitantes en Estados Unidos es de origen hispano de los cuales el ochenta por ciento son de origen mexicano.

El problema de raíz fue entonces que el TLCAN debió de haber sido acompañado de un acuerdo de libre tránsito de personas como el caso de la Unión Europea, pues si una persona pierde su empleo por el ingreso de mercancías a nuestro país, debe de tener la opción de trasladarse hacia los nuevos centros de producción.

No es, como afirma Trump, que ingresan criminales mexicanos a los Estados Unidos a vender droga, esto es falso, lo cierto es que los mexicanos migran hacia los Estados Unidos en busca de empleo en un mercado común.

Con una frontera de más de tres mil kilómetros, cuarenta y seis millones de personas de origen mexicano viviendo y trabajando en Estados Unidos, más de un millón y medio de estadounidenses viviendo en nuestro país, y siendo primeros socios comerciales recíprocamente, es sumamente difícil pensar en dar marcha atrás a este proceso por lo que no queda más opción que dar pasos adelante en el proceso de integración de América del Norte y establecer el libre tránsito de personas en México, Estados Unidos, y Canadá y aun de nuestros hermanos de Centro América con quien también tienen celebrados tratados de libre comercio.

Es un camino ineludible, necesario, humanista, y conveniente para el fortalecimiento de la región ante los retos actuales.


  • Jesús Torres Gómez
  • Notario 224 de Ciudad de México y fundador y profesor de la Escuela Internacional de Derecho y Jurisprudencia.
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.