El ex presidente de Ecuador Rafael Correa, en múltiples entrevistas sostenidas en su visita reciente a México, manifestó que para lograr un cambio exitoso en un país no basta alcanzar la presidencia de la República sino que es necesario contener y sumar a los poderes fácticos. ¿Cuáles son esos poderes fácticos?
El primero es el poder económico. En la esfera del poder económico se encuentran las más grandes corporaciones y empresarios, nacionales y extranjeros, no se refiere al pequeño o mediano comerciante, sino a las grandes corporaciones. Tienen como instrumento para el ejercicio de su poder el dinero y son muy poderosas, pues algunas de estas corporaciones tienen más dinero que países enteros.
En México el poder económico muestra una clara resistencia al Presidente de la República. Por un lado resisten a su tendencia de izquierda y a sus políticas sociales y por otro lado la cancelación o dilación de proyectos que les beneficiarían, como el aeropuerto de Texcoco, el tren Toluca–México, la nueva estrategia de rescate y recuperación de Pemex y de la CFE, así como una política para realizar compras eficientes libres de corrupción y de abusos, contravinieron sus intereses.
La inversión privada, la gran ausente en la economía del país, depende, como su nombre lo dice, de este poder económico. Las condiciones para una inversión exitosa están dadas pues, salvo el índice de criminalidad que no se ha podido contener, existe control de la inflación, no hay endeudamiento público, hay estabilidad social, tipo de cambio estable, confianza del consumidor, ampliación de la guardia nacional, lucha frontal en contra de la corrupción y las mejores relaciones con Estados Unidos, Canadá, América Latina y el mundo, incluyendo la reciente aprobación del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá.
Otro poder fáctico que menciona el ex presidente Correa son los medios masivos de comunicación. La pluma es más fuerte que la espada. La cantidad de críticas al Presidente desplegadas cada día de múltiples formas por diversos medios masivos de comunicación y por diferentes líderes de opinión son un verdadero alud en su contra y no habría que olvidar que se ha considerado a la prensa como un cuarto poder. El ataque mediático identificado por el Presidente como la prensa “fifí” tiene como objetivo poner contra el Ejecutivo a su más firme aliado, que es la gran mayoría del pueblo de México. En este rubro el mandatario ha contrarrestado los ataques en su contra con el testimonio personal de su larga carrera política, con la presentación de su conferencia mañanera diariamente por casi dos horas al día, con algunos medios más objetivos o imparciales y con el apoyo de lo que el propio residente llama las “benditas redes sociales”.
Estos dos poderes fácticos son los que mayor oposición ofrecen al Presidente de la República. Otros poderes fácticos como la Iglesia o los propios Estados Unidos han logrado coordinarse con el Ejecutivo, quien ha dado una importancia fundamental al fortalecimiento espiritual del pueblo de México y con ello a la intervención de las diferentes asociaciones religiosas y a la relación de México con EU, América Latina y el mundo en general, logrando en ambos ámbitos resultados muy positivos, afortunadamente.
Lo ideal sería que el poder económico se sumara a los esfuerzos del Presidente pues tienen un interés común; sí se apoya y amplía el bienestar de la mayoría de la población se ampliará también la demanda agregada para la adquisición de bienes y servicios, mejorando la consolidación de las empresas. Se obtendría así un circulo virtuoso. Más ingreso para la población lleva a más consumo y éste provoca más ingreso para las empresas, las cuales contratan más personal, que a su vez consumirán más, etcétera, coadyuvando así para abatir la inseguridad por sus causas.
Los medios de comunicación pueden cooperar informando en forma no solo objetiva sino positivamente, la sociedad mexicana padece de síntomas de decadencia espiritual, mental y física y toda vez que un vaso se puede ver medio vacío o medio lleno, se requiere urgentemente de una perspectiva más esperanzadora.
* Profesor de la H. Escuela Internacional de Derecho y Jurisprudencia