Se contradicen hasta en sus contradicciones.
Florestán
Uno de los discursos más recurrentes e irracionales de Andrés Manuel López Obrador fue el que hizo contra la inteligencia, al punto de llegar a definirse como un enemigo de la ciencia neoliberal, como si esta existiera, y convirtiendo el tema del control del saber en un caso político-ideológico y llevar a cabo un golpe contra el CIDE.
Desde su campaña criticó permanentemente a ese Centro de Investigación y Docencia Económica, CIDE, por su enfoque académico neoliberal y su financiamiento, y lo tachó, igual que a otros espacios académicos y científicos, como elitista y al servicio de los intereses privados y símbolo del viejo modelo de corrupción.
Para hacerse de su control recurrió a la doctora María Elena Álvarez-Buylla, a la que designó directora del Conacyt, quien centralizó y operó sus decisiones y en esa ocupación política del CIDE se deshizo del doctor Sergio López Ayllón en un golpe gorilesco el 4 de agosto de 2021 y encajó a José Antonio Romero Tellaeche como su relevo, en medio del rechazo y protestas de alumnado, profesores e investigadores.
Pero tenía el apoyo de López Obrador y en eso basó su impunidad y su golpe para imponerlo, hasta que ayer la doctora Rosaura Ruiz, secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, lo destituyó y designó como interina a Lucero Ibarra Rojas, lo que desconoció Romero Tellaeche y se negó a dejar el cargo y entregar sus oficinas, en las que se atrincheró
Dijo que no se había reunido el órgano de gobierno, pero ocultó que en su nombramiento tampoco sesionó, consumando el control de López Obrador sobre la comunidad científica con la operación de Álvarez-Buylla.
Ayer ya el usurpador entregó la plaza, que nunca debió ser suya, y asumió la interina.
El mensaje es claro y va de Palacio a Palenque.
No le anden midiendo el agua a sus decisiones.
O sí, pero ya recibieron la primera respuesta que abarca las decisiones para 2027.
RETALES
1. OFENSIVA. Omar García Harfuch tiene hoy tres frentes abiertos: el crimen organizado, que ya lo quiso matar, los duros de Morena y el mismo López Obrador. No lo quieren en la boleta de 2030 y están dispuestos a todo para impedirlo. Y les digo a todo;
2. REFORMA. Insisto en que la reforma electoral, si sale, estará muy lejos del proyecto totalitario de Pablo Gómez, que quiere un país de régimen único. El freno será el Partido Verde o una fracción. Es más, reitero, con uno de sus senadores que vote en contra, ya no pasó; y
3. REGRESO. El domingo se inicia el periodo ordinario del Congreso de la Unión en el que, insisto, su prioridad es la ley electoral. Pero también posicionarse para el proceso electoral de 2027 para el que muchos, les dijo la Presidenta, deberán dejar sus cargos ya.
Nos vemos mañana, pero en privado