Dos tonos: la plaza y el telefónico

Ciudad de México /

Sí, se arreglaron en mutuo desacuerdo.

Florestán

El mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum, el domingo en el Monumento a la Revolución, marca una nueva etapa en las relaciones con el gobierno de Estados Unidos y los duros que acompañan a Donald Trump en forma mayoritaria.

Y cuando hablo de duros, traduzco la parte central de su discurso y reiterada acusación del ánimo intervencionista de esos que llama de ultraderecha, que sí lo tienen, pero que más que grupos, son altos funcionarios de su gobierno y legisladores afines, que han insistido en la intervención de su ejército en territorio mexicano para combatir a los cárteles del crimen organizado, como han reconocido ambos, siendo quien más ha insistido el mismísimo Trump.

Pero con él, su secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien ha impulsado una visión, y acción, más militar; uno de sus hombres clave, Stephen Miller; Tom Homan, el zar de la frontera; Sebastián Gorka, su ideólogo más duro y el más influyente de todos, Marco Rubio, el secretario de Estado.

Es decir, no son solo grupos ultraderechistas, sino los más cercanos colaboradores de Trump, llamado que él ha evitado por la comunicación personal, que no por los discursos, que ha mantenido con Sheinbaum, doce en total, a lo largo de sus gobiernos.

Por lo demás debo apuntar que el discurso del domingo, más que para Estados Unidos fue, como siempre que se habla públicamente de política exterior, de consumo interno, para fortalecer y reagrupar a Morena, tranquilizar a sus duros y abrir la temporada electoral.

De cualquier modo, ayer respondió el embajador Ronald Johnson diciendo que la lucha contra los cárteles debería unirnos, no dividirnos, cada momento dedicado a convertir ese desafío compartido de seguridad en una disputa política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra asociación y proteger a las personas que servimos.

Es una posición breve y suave pero que va al centro del discurso: No hacer política del combate contra la inseguridad.

RETALES

1. SUAVE. Esta contestación del embajador va en línea con lo que le he dicho: que una cosa es el tono de las conversaciones entre los presidentes y otra el de la plaza pública. Lo mismo le sucede a Trump;

2. LAVADOR. Andy López Beltrán ya en abierta e ilegal, por adelantada, campaña por el sexto distrito de Tabasco dijo que solo daría entrevistas a sus afines porque él no lavaría la cara a ningún medio. Bueno está él para andar lavando caras que, de ser así, podría empezar por la suya; y

3. FINOLIS. Cuando ayer la Permanente declaró la validez de la cancelación de elecciones por injerencia externa, la oposición dio la espalda y la diputada de Morena Beatriz Andrea Navarro dijo desde la tribuna: Los que dan la espalda dan las nalgas y ustedes ya les dieron las nalgas a los países extranjeros. Ni modo que países nacionales.


Nos vemos mañana, pero en privado


  • Joaquín López-Dóriga
  • lopezdoriga@milenio.com
  • Periodista con más de 50 años de trayectoria en televisión, radio, medios escritos y electrónicos, escribe de martes a viernes su columna "En privado" en Milenio Diario
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