Lo de Lenia no es fatal

Ciudad de México /
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Una mentira disfrazada de verdad sigue siendo una mentira, aunque disfrazada de verdad.

Florestán


Le puedo confirmar, ya se había dicho, que en un encuentro hace meses de la presidenta Claudia Sheinbaum con los empresarios que habitualmente se reúne, uno de ellos, Bernardo Gómez, le expresó en voz alta la preocupación de todos por el arribo de Lenia Batres a la presidencia de la Suprema Corte, lo que la incomodó, pero en lo que estuvieron y están de acuerdo todos los dirigentes empresariales e incluso integrantes del gabinete en la mesa, pues todos asintieron.

Y mire, no faltó ninguno: Carlos Slim, Fernando Chico Pardo, Alejandro Baillères, Carlos Hank, José Antonio Fernández Garza, José Antonio Chedraui, Alejandro Soberón y todos lo respaldaron. Gómez también le dijo que lo más cobarde que hay es el dinero, lo que es totalmente cierto. Cobarde y nervioso.

Y es que, tras la reforma judicial, ya electos sus nueve integrantes por el voto del acordeón, la presidencia la ocupa Hugo Aguilar Ortiz, que tuvo el mayor número de votos, 6 millones 195 mil 612, y le toca sucederlo a Lenia Batres, el segundo lugar con 5 millones 802 mil 19.

Con esta reforma, el artículo 94 establece que la duración en ese cargo es de dos años empezando el 1 de septiembre, por lo que en 2027 llegaría Lenia Batres.

Pero no está escrito en piedra. A ese 94 lo contradice el 97, que señala que el presidente de la Corte se elegirá por el voto de los ministros del pleno, nueve, y la duración de su encargo será de cuatro años. Una antinomia, una contradicción.

Por eso es evitable que Batres sea la próxima presidenta de la Corte. Si se aplica el 97, el voto será de sus pares y difícilmente podrá conseguir más de uno, el suyo.

De los demás, cero.

Es cuestión que se decida qué artículo se va a aplicar, para saber.

RETALES

1. PIEDRAS. La CNDH, que Rosario Piedra ha convertido en apéndice del régimen, va mal. Sus cinco visitadores no lo son oficialmente, están como encargados por no cumplir los requisitos. Una de ellas es Nestora Salgado, en la tercera;

2. VISITA. La presidenta Sheinbaum confirmó ayer lo que le había adelantado: que el papa León XIV no vendrá este año a México. Y que el próximo tampoco por las elecciones. En 2012 vino Benedicto XVI en plenas campañas y a la misa del Cubilete asistieron Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, evangélico, pero era el papa; y

3. NIVEL. El gobierno de México no reconoce al de Perú desde los tiempos de López Obrador, arrebatado porque depusieron a su amigo Pedro Castillo. Ahora la presidenta Sheinbaum, que busca recuperar esa relación, parece no quererlo tanto pues designó a una subsecretaria, la de América Latina, de la SRE, como su representante a la toma de posesión de Keiko Fujimori.


Nos vemos el martes, pero en privado


  • Joaquín López-Dóriga
  • lopezdoriga@milenio.com
  • Periodista con más de 50 años de trayectoria en televisión, radio, medios escritos y electrónicos, escribe de martes a viernes su columna "En privado" en Milenio Diario
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