¡Vaya sorpresa!, exclamó nadie.
Florestán
M+.- El caso Rocha Moya causó la crisis más grave en Morena, que lo rebasó y salió de cauce para llegar a la calle y a la discusión pública nacional.
Esto comenzó a tomar forma el 11 de noviembre de 2025, en la Feria del Libro de Culiacán, cuando Rubén Rocha Moya, ya gobernador, declaró que él no había ganado la encuesta para ser candidato, pero que López Obrador decidió que fuera él, y lo fue.
En las elecciones del 6 de junio de 2021 abundaron las denuncias de dirigentes opositores desaparecidos, secuestros y levantones de la estructura electoral del PRI. Sinaloa era gobernado por el hoy embajador en Madrid, Quirino Ordaz. Todas las acusaciones eran contra la participación del crimen organizado en apoyo del morenista.
Y así se la llevó, en medio de una guerra interna de los cárteles detonada por el secuestro de El Mayo Zambada el 25 de julio de 2024 y, antes, el escándalo del culiacanazo el 17 de octubre de 2019, cuando el Ejército detuvo a Ovidio Guzmán, en tiempos de Quirino Ordaz, y que, ante la violenta reacción del cártel de Sinaloa, López Obrador ordenó que lo liberaran.
De ahí saltamos al pasado 29 de abril, cuando se hizo pública la petición del gobierno de Estados Unidos de detención provisional con fines de extradición de Rocha Moya y otras nueve personas, la mayoría de su gobierno.
Esto fue rechazado por la presidenta Sheinbaum, que lo calificó como una injerencia a la soberanía nacional y exigió pruebas.
Rocha Moya pidió licencia el 1 de mayo y el pasado día 21, sin consulta, regresó al gobierno, lo que provocó otra crisis en el régimen. Tuvo el rechazo de la presidenta Sheinbaum y de todo el movimiento. Al día siguiente presentó otra licencia, y el martes el Congreso designó a la segunda y definitiva gobernadora interina, Graciela Domínguez, y ayer con la elección de la próxima candidata, Imelda Castro, dieron por superada la convulsión que, siendo interna, estalló en lo externo.
Falta el recuento de daños.
RETALES
1. RESISTENCIA. El senador Enrique Inzunza, también en la lista de los 10 extraditables, se negó a pedir licencia, como le pidieron, y se separó de la bancada de Morena declarándose senador independiente, que no hay, y sujeto a una expulsión partidista;
2. TRAICIÓN. Así debe ver Rocha Moya el rechazo de todo el movimiento: Presidencia, partido, senadores, diputados y gobernadores, sobre todo al ver la firma de Américo Villarreal, que coordinó su campaña; y
3. DEDAZOS. Morena ha convertido su proceso democrático para elegir a los defensores de la transformación en designaciones, como dice. Así ha sido con los casos de Aguascalientes, Colima, Campeche, Sinaloa y Querétaro, sin dar los resultados de las encuestas, como se habían comprometido.
Nos vemos mañana, pero en privado