Abrazar al fantasma

Ciudad de México /
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Ante el fantasma del rey de Dinamarca, que aparece y desaparece, Horacio le dice a Hamlet: “Pero que prodigiosamente extraño es esto”. Hamlet, cuyo padre es ese mismo fantasma, le responde: “Y por lo tanto acógelo como a un extraño” (“As a stranger give it welcome”). 

En este breve diálogo de la tragedia de Shakespeare (acto I, escena V), hay un mensaje para el ciudadano monocromático y unidimensional del siglo XXI: Hamlet propone la apertura hacia lo que escapa a nuestro control, a nuestras creencias y a nuestra idiosincrasia; no hay que rechazar ni al extraño, ni a lo extraño, sólo porque perturba nuestra realidad personal. Acoger a quien es como uno es pura cortesía, la verdadera hospitalidad consiste en abrir la puerta a lo inesperado, a lo desconocido, a ese extraño que nos obliga a hacer un ejercicio de empatía, a ponernos en sus zapatos. 

Más allá de la evidente alusión al emigrante y al peregrino, en este breve diálogo late la figura del que piensa y actúa siempre en la misma dirección. Cuando se acepta sólo lo que ya se conoce, se accede al salón de los espejos o a la cámara del eco. 

A lo extraño, para entenderlo y poder calibrarlo, hay que abrazarlo, parece que nos dice Hamlet, porque al abrazarlo estás allanando tus prejuicios. Quien rechaza lo extraño se queda siempre en donde está y quien lo abraza adquiere flexibilidad y una visión panorámica de la realidad que le permite navegar con el instrumental completo, no sólo con el de su bando, o el de su secta. 

Pensemos en esa persona que se informa exclusivamente en los medios de comunicación, y en las cuentas de redes sociales, que coinciden con sus gustos y su ideología, y que nunca se relaciona con los extraños, con los que piensan distinto, porque alteran y perturban su visión del mundo. Hay que hacer lo contrario, sugiere Shakespeare, dejarse alterar y dejarse perturbar por el otro, por el extraño, por el que no piensa como nosotros, sólo así tendremos un panorama completo de la realidad. En la siguiente línea Hamlet le dice a su amigo: “Más cosas hay en el cielo y la tierra, Horacio, que las que sueñan en tu filosofía”.

Hamlet y Horacio en el cementerio, Delacroix, 1839. SHUTTERSTOCK

  • Jordi Soler
  • Es escritor y poeta mexicano (16 de diciembre de 1963), fue productor y locutor de radio a finales del siglo XX; Vive en la ciudad de Barcelona desde 2003. Es autor de libros como Los rojos de ultramar, Usos rudimentarios de la selva y Los hijos del volcán. Publica los lunes su columna Melancolía de la Resistencia.
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