Hace tiempo Paul McCartney fue investido caballero y ese privilegio incluye un escudo de armas que él mismo diseñó. En la parte de arriba tenemos al pájaro mitológico de la ciudad de Liverpool, el liver bird, que parece un cormorán, aposentado en un yelmo. Debajo hay una guitarra dividida en cuatro piezas que representan a los Beatles. El lema, que contradice la naturaleza del escudo, es una sentencia que McCartney vio en el pedestal de un cristo, en la iglesia de san Ignacio de Loyola, en Nueva York: Ecce cor meum, he aquí mi corazón. Contradice su naturaleza porque el escudo sirve, precisamente, para proteger el corazón; para ocultarlo.
A menos que el lema sea de corto alcance y que el pájaro, el yelmo y los Beatles sean los elementos que llenen su corazón, cosa improbable porque McCartney estaba de duelo por Linda, su esposa, mientras confeccionaba su escudo. El lema sirvió también para un criticado oratorio coral que compuso.
Pero todas estas consideraciones son sólo la periferia del lema, que es lo verdaderamente importante, a pesar de la contradicción que supone utilizarlo en un escudo de armas. Olvidémonos del escudo y atendamos lo que lleva escrito, que es la reivindicación de la valentía, de la honestidad, de la autenticidad, valores que no vienen mal en esta era en la que el ciudadano vive permanentemente maquillado por las redes sociales.
Quien dice he aquí mi corazón, anuncia que se ha despojado de la máscara, que se muestra tal cual es y, además, convierte al corazón en el estuche que contiene nuestra esencia: ante el famoso eslogan filosófico de Descartes, pienso luego existo, el ecce cor meum nos dice: siento luego existo.
Quien suscribe este lema va con el corazón en la mano, despojado de la máscara y del escudo, se presenta ante el otro con una valerosa vulnerabilidad; decir he aquí mi corazón, equivale a deshacerse del papel que nos designa la sociedad, de la forma en que nos clasifican los demás, es una especie de liberación, la que viene de aceptarse uno mismo tal como es, con el corazón a la vista de todos.