Instrucciones para escribir una novela

Ciudad de México /
Deambular por los propios sueños inspira la escritura. ESPECIAL

Para conciliar el sueño algunas personas cuentan ovejas, otras optan por beber tila o tequila antes de irse a la cama y otras por tomarse dos pastillas de Nembutal. Yo recurro a mi archivo doméstico, de domus, que es casa en latín, despliego en mi memoria una suerte de ensoñación arquitectónica que consiste en ir recorriendo, desde el portón de la calle hasta la última de las habitaciones, las casas en las que he vivido.

En esta ensoñación, que poco a poco va consolidándose en un sueño profundo, voy recorriendo, por ejemplo, la casa donde vivía cuando era un niño, en un pueblo de Veracruz. Entro por el pasillo que desemboca en la cocina, doy vuelta a la derecha, me asomo a la despensa que huele a café, a bacalao desecado, a naranjas, cruzo el desayunador hacia la zona del salón y el comedor y, antes de llegar a la habitación donde estaba mi cama, ya estoy dormido. 

Este errar doméstico con el que me quedo dormido todas las noches, me ha servido de planta arquitectónica para escribir mi nueva novela, En el reino del toro sagrado. Durante las noches de los últimos tres años he deambulado en mis sueños por la sierra y por la selva donde se asienta ese reino, he caminado por las calles terregosas, las veredas y las trochas del pueblo de Los abismos, me he sentado a beber en la cantina y a observar cómo el señor Teodorico gobierna implacablemente su imperio. He recorrido cientos de veces la casa de Artemisa, esa mujer bellísima a la que he acompañado en una infinidad de situaciones, algunas muy espesas, muy limítrofes, a lo largo de su vida, que yo he ido conociendo, y tomando nota de lo que he visto y sentido, en más de mil sueños, según las cuentas que he hecho. 

Cada noche de estos últimos años me he puesto a errar, como he hecho siempre en las casas en las que he vivido, por la escenografía de mi novela y así, de tanto convivir con ellos, fui conociendo a fondo a mis personajes y luego, a la mañana siguiente, me ponía a escribir lo que había visto y experimentado durante el sueño, así de sencillo. Estas son todas las instrucciones que puedo ofrecer.


  • Jordi Soler
  • Es escritor y poeta mexicano (16 de diciembre de 1963), fue productor y locutor de radio a finales del siglo XX; Vive en la ciudad de Barcelona desde 2003. Es autor de libros como Los rojos de ultramar, Usos rudimentarios de la selva y Los hijos del volcán. Publica los lunes su columna Melancolía de la Resistencia.
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