La borregada

Ciudad de México /
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Hace unos días, en Londres, vi una larga fila de personas que esperaban para hacerse una foto, al lado de una cabina telefónica roja, con el famoso Big Ben de fondo. Todos querían hacerse la misma foto, echando mano de los mismos gestos, de la misma actitud, con una alegría por encima de las posibilidades de cualquiera, todos y todas disfrutando de ese raro alborozo que, en los últimos tiempos, suscita la homogeneidad.

En el siglo XXI ya no se busca la imagen original, sino la que ha sido validada por el algoritmo. Un encuadre original, metido en el tráfago de las redes sociales, corre el riesgo de no obtener ni un like, mientras que el que hacen todos garantiza la recompensa social.

El éxito arrollador de la foto en la cabina roja con el Big Ben de fondo, nos hace ver que la originalidad empieza a ser ruinosa, te condena a la invisibilidad algorítmica, a no obtener la ganancia que si obtienen los que optan por someterse a la foto del momento.

Estamos ante la mercantilización de la vivencia, y metidos hasta el cuello en eso que Guy Debord llamaba La sociedad del espectáculo (1967): “Todo lo que antes se vivía directamente se ha convertido en una mera representación”. Entendiendo por “representación” la sustitución de vivencias reales y directas por imágenes y símbolos que multiplican ávidamente las redes sociales.

La originalidad empieza a ser ruinosa. SHUTTERSTOCK

Es verdad que el turista ha buscado siempre la foto que hace el otro, pero antes de Instagram las fotografías particulares no tenían repercusión pública, ni homogeneizaban instantáneamente el ojo de la multitud: hoy el turista viaja expresamente a Londres para hacer esa misma foto.

Lo que se busca es parecerse al otro, el ser está subordinado al parecer, y la originalidad comienza a perder su prestigio, y es probable que con el tiempo se convierta en una forma gravosa de posicionarse ante el mundo.

Esas miles de personas que se forman entusiasmadas para hacerse la misma foto, nos invitan a pensar en un rebaño obediente y numeroso; listo para ser dirigido hacia donde más le convenga a su pastor.



  • Jordi Soler
  • Es escritor y poeta mexicano (16 de diciembre de 1963), fue productor y locutor de radio a finales del siglo XX; Vive en la ciudad de Barcelona desde 2003. Es autor de libros como Los rojos de ultramar, Usos rudimentarios de la selva y Los hijos del volcán. Publica los lunes su columna Melancolía de la Resistencia.
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