Los escandalizados

Ciudad de México /
¿Por qué nos escandalizamos de todo?Octavio Hoyos

Contaba Luis Buñuel, en una conversación con la revista Cinéma, en 1965, que André Breton le decía: “Amigo mío, en nuestros días ya no es posible escandalizar a nadie”. Y el mismo Buñuel redondeaba la idea del poeta: “¿Cómo escandalizar después de las matanzas nazis y de las bombas atómicas sobre Japón?” 

Han pasado casi sesenta años desde aquella época, en la que ya nadie se escandalizaba, y ese tiempo ha bastado para fragilizar a los habitantes de Occidente con una radicalidad que hoy vuelve inaplicable la idea de Breton. 

En nuestros días diríamos: hoy ya no hay nadie que no se escandalice por algo. 

En el siglo XXI todo escandaliza y hay que andarse fijando, con una atención agotadora, en lo que se va a decir. Llamar gordo al gordo es hoy un escándalo y, por situarnos en un filón de la realidad del escandalizado, digamos que en un país como Estados Unidos, que marca ideológicamente al resto del mundo, decir la palabra ciudadano es un escándalo porque ofende a quien no tenga la ciudadanía, y también resulta un escándalo invitar a alguien a un sarao con su novia o su novio, pues lo propio es invitarlo con su significant other, que puede ser cualquier persona o incluso un animal o una cosa, con lo cual aquel gracioso título de Oliver Sacks, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, se ha convertido hoy, en ciertos ambientes, en la viva estampa del realismo. Y para no ir tan lejos, aquí mismo entre nosotros decir compañeros o compañeras ofende, y escandaliza, a les compañeres. 

¿Por qué nos escandalizamos de todo y cada vez con más energía? Buñuel señala dos atrocidades que robaron al ciudadano de entonces la capacidad de escandalizarse: la bomba atómica y el Holocausto, el punto más alto de miseria que ha alcanzado nuestra especie. 

Después de aquel escándalo ya no era posible escandalizarse de nada y a partir de entonces hemos ido perdiendo resistencia. De momento parece que la fragilidad y la propensión a escandalizarse son signos de nuestro tiempo y quizá no está mal pero, por favor, sin exagerar.


  • Jordi Soler
  • Es escritor y poeta mexicano (16 de diciembre de 1963), fue productor y locutor de radio a finales del siglo XX; Vive en la ciudad de Barcelona desde 2003. Es autor de libros como Los rojos de ultramar, Usos rudimentarios de la selva y Los hijos del volcán. Publica los lunes su columna Melancolía de la Resistencia.
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