El presidente López Obrador de nueva cuenta causó polémica con sus recientes declaraciones en Tabasco.
Ahora le tocó a La Región Lagunera, al mencionar su intención de convertir el sureste del país en una nueva cuenca lechera. (Región de los dos Ríos) También comentó que no se puede seguir produciendo leche en zonas desérticas donde no hay agua, como es La Laguna, provocando contaminación de los mantos acuíferos con arsénico, al extraer el vital líquido a gran profundidad.
Es cierto, que la Región Lagunera es la principal cuenca lechera de México y tal vez de Latinoamérica, y que genera miles de empleos, directos e indirectos, además de provocar una derrama económica como ninguna empresa en La Laguna, también es de destacar que no solo se produce leche lagunera, sino también existe una extensa red de distribuidores en todo el país, que abastece diariamente producto fresco al consumidor, aunado a que cuentan con maquinaria y equipo de última generación, que inclusive la mano humana no toca el producto, hasta llegar al cliente.
Pero el precio que se está pagando por contar con tan exitosas empresas de lácteos, que son un orgullo para nosotros los laguneros, es enorme y de apocalípticas consecuencias de seguir explotando indiscriminadamente los mantos acuíferos.
Cabe mencionar que, para producir un litro de leche se necesita aproximadamente mil litros de agua entre cultivo de forrajes, alfalfa y asepsia del bovino.
La región lagunera cuenta con un aproximado de 400 mil cabezas de ganado vacuno, con una producción diaria entre 35 a 40 litros de leche por animal al día.
La fortaleza que tiene la Región Lagunera para producir leche de bovino, es su clima seco, mismo que acota el desarrollo de enfermedades principalmente en ubres y pezuñas, y su debilidad es la falta de agua.
En cambio en lugares húmedos y lluviosos como la región del sureste, serían su peor enemigo llevándose las utilidades entre medicamentos y veterinarios.
Tomando en cuenta el clima propicio -seco- para la producción de lácteos en la Región Lagunera, aunado a su impresionante infraestructura, se vislumbra muy poco probable emigrar a otras regiones del país, en cambio, se puede generar una mayor compra de forrajes en Estados vecinos con más agua como Zacatecas, Chihuahua, San Luis Potosí entre otros, además de decretar una veda temporal para recargar los mantos friáticos y exigir medidores volumétricos en norias observados vía satélite.