La contingencia hídrica que padecen los colonos de Torreón Jardín, está obligando a sus habitantes a instalar tanto hidros, como cisternas, para abastecerse del vital líquido, toda vez que, el flujo de agua que llega a las casas, no alcanza a levantar ni siquiera un metro de altura, menos a una regadera.
La gran mayoría de los domicilios no contaban con hidro ni cisterna, pues la colonia siempre se caracterizó por abastecer buena presión de agua, derivado del excelente mantenimiento con que se cuenta, aunado a la renovación total de la red de agua y drenaje que se instaló recientemente.
Por lo tanto, además de la escases de agua que padecen los habitantes de dicha colonia, ahora con la instalación de hidroneumáticos y cisternas, las tuberías se están reventando por ser inmuebles que en su mayoría rebasa los 50 años antigüedad, y por obvias razones la presión hídrica hace estallar las tuberías añejas.
Además, la contingencia hídrica que padece Torreón Jardín, se está reflejando en la plusvalía de dicho sector residencial, pues ha traído como consecuencia que muchos tratos de compra venta se hayan caído o estén en suspenso.
Es decir, la escases de agua, no solo se refleja en un raquítico abastecimiento del vital líquido, también en adquirir hidroneumático e instalación de cisternas, además de colocar nuevas tuberías en la red de agua en las casa.
Existe un expresión popular que dice “cuando corra sangre en las calles, es momento de comprar bienes raíces”. Aquí en la región ya padecimos ese flagelo, donde la incertidumbre orilló a mucha gente a emigrar y vender sus propiedades a menos del 50% del valor real.
Algunos colonos, se han estado preguntando si está contingencia hídrica, que está padeciendo Torreón Jardín es real, o existe alguna mano negra, que determine las horas de abastecer el vital líquido y el flujo del mismo, con la finalidad de adquirir algunas viviendas a precios de remate, y una vez logrado su objetivo, mágicamente se normalice el abastecimiento de agua.
Pero no conforme con estas adversidades, los recibos de agua siguen llegando igual o más caros, ignorando los directivos el clamor de los colonos, que es injusto el cobro por un mal servicio de tandeo, que el mismo se convierte a cuentagotas, por escasas horas del día.
Los jardines particulares en las residencias fueron sacrificados y ya son historia.