Arte de cristal

Ciudad de México /
Caminando por Zona Maco imagino los cambios con las nuevas tecnologías. AFP

Camino por los pasillos de Zona Maco y por las galerías que abrieron sus puertas como parte de la Semana del Arte. Hay un pensamiento que no me deja tranquilo. No puedo dejar de pensar si estas “obras” continuarán siendo percibidas como “arte” en unos años o si estamos viviendo los últimos momentos de estas creaciones como hasta ahora las conocemos. Las corrientes artísticas siempre han sido prolongadas en el tiempo, y parecen formar un diálogo continuo donde una transiciona naturalmente a la siguiente. Así, pasamos del Renacimiento al manierismo, del barroco al rococó, o de la influencia del posimpresionismo al surgimiento del cubismo.

Ahora podríamos estar viviendo un rompimiento nunca antes visto, más que una transición. Por primera vez, los seres humanos tenemos competencia con la inteligencia artificial (IA) en algo que teníamos monopolizado: la creatividad.

El avance tecnológico ha sido un motor constante de cambio y evolución en el arte a través de los siglos. Desde la invención de la perspectiva durante el Renacimiento, materiales de pintura como el óleo, o métodos alternativos como el desarrollo de la fotografía y el cine. Hoy la irrupción de la inteligencia artificial cuenta con el potencial de desafiar lo que llamamos arte y también la capacidad para inundar nuestra vida de nuevos materiales hasta que nos volvamos indiferentes a la creatividad.

¿Cómo competir con una máquina que tiene capacidad ilimitada de generación de ideas? ¿Cómo reaccionamos como seres humanos cuando la abundancia de obras nos permite una saciedad y perder el asombro? Siento, de cierta forma, una nostalgia por la creación de arte como se ha venido haciendo por siglos. Hoy basta con abrir algunas aplicaciones como Midjourney para dar indicaciones precisas de lo que queremos que cree la inteligencia artificial. En cuestión de segundos, millones de personas nos convertimos en artistas.

Es debatible si darle instrucciones a una computadora puede ser considerado como arte, pero dado el avance de la tecnología se vuelve difícil distinguir lo creado como parte de un proceso creativo humano o un simple prompt dado a alguno de estos programas.

Más que comparar con otras épocas y transiciones de corrientes artísticas, estamos viviendo algo más parecido a los maestros vidrieros durante la Revolución Industrial. Con la llegada de las máquinas y la industrialización del vidrio, los artesanos se vieron desplazados al no poder competir con el volumen, costo, y un proceso más lento y costoso. Poco a poco fue descendiendo la producción artesanal y se fueron concentrando en nichos de mercado de más alto valor. Hasta el día de hoy, donde subsiste la industria artesanal en lugares como Murano, pero solo con un pequeño mercado que aprecia el proceso manual y la preservación de las técnicas ancestrales.

¿Puede el arte tener el mismo destino que la industria del vidrio? Probablemente, en unas décadas, la mayoría de los artistas estén, ya sea figurativa o literalmente, congregados en algún lugar donde vayamos para celebrar lo que en algún momento fue venerado como el poder creativo de los humanos. Serán los menos, las obras mantendrán su valor, pero para este selecto grupo de coleccionistas que valoren el proceso antiguo de los artistas.

Estaremos rebasados por lo que serán creaciones artísticas automáticas por parte de la inteligencia artificial. Este nuevo arte se volverá cotidiano, difícil de sorprendernos, evolucionará rápido y, por ende, se volverá casi desechable. Pantallas gigantes en vez de cuadros podrán mostrar un número ilimitado de creaciones en el momento; éstas podrán representar mi estado de ánimo, el clima o cualquier evento exterior. El número de piezas, la inspiración y el precio no será una limitante. Habrá obras por doquier y, por ende, nos acostumbraremos a la novedad y con esto el fin de nuestra capacidad de sorprendernos y apreciar.

Hoy siento pena por mis hijos y por los demás que vengan. Tengo nostalgia de pensar que el arte es lo que nos distinguía del resto de los seres vivos y ahora lo podemos perder. Probablemente estoy pasando por lo mismo que sintieron los compradores de artículos de vidrio artesanal al ver que las máquinas fabricaban en serie. Es probable que lo que hoy conocemos como arte se convierta en algo de nicho y aparecerán nuevos “Muranos”, donde iremos a celebrar a los pintores y escultores de hoy. 

Surgirán nuevas formas de expresión artística que hoy no imaginamos. Mantengo la esperanza de millones de nuevos creativos impulsados por la inteligencia artificial. Habrá más NFT, instalaciones, obras inteligentes dinámicas o incluso creaciones conectadas a nuestros estados de ánimo. Habrá arte para todos y dejará de ser para élites.

Cierro los ojos en Zona Maco y me imagino un futuro no muy lejano donde voy a poder entrar a las obras de arte mediante mis lentes de realidad virtual. Voy a poder vivir el arte inmersivo como nunca imaginamos. No solo ver lo que generó el artista, sino experimentarlo con varios sentidos a la vez. Ese día este escrito se verá obsoleto y solo como una nostalgia sin sentido, cuando lo mejor estaba por venir.


  • Jorge Combe
  • Cofundador de DD3
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